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25 años después de los hechos relatados en drácula, los protagonistas han continuado con sus vidas, aunque en algunos casos estas hayan sido destrozadas por la experiencia de la lucha contra el vampiro.

Bueno mis niños, lamento volver una tercera cuarta o mil vez sobre el tema de drácula, pero hoy vuelvo para hablaros de una de las (para mi) mayores infamias literarias de todos los tiempos: Drácula II, un libro escrito por un sobrino bisnieto de Bram Stoker, en la que no solo ha perecido la magia y el misterio del manuscrito original, si no que se han cargado la magia de los personajes del libro.

Por otra parte y quizá como único aliciente positivo, querría destacar la introducción de Elisabeth Bathory y gracias a ella la resolución de la identidad de Jack el destripador (si, ese asesino que a finales del siglo diecinueve mató y destripó a varias mujeres en Londres).

Por otra parte me gustaría decir que al autor se le ha ido (lo que viene siendo) la bola, veamos: al vampiro lo han apijotado terriblemente, claro, los valores actuales no son los que había hace un siglo, el vocabulario, no es el mismo, claramente el vocabulario no se hablaba de sexo con la misma libertad que ahora.

Cierto es también que el manuscrito original hace que el bien venza al mal, representado por el vampiro (el vampiro es el exponente máximo de la máxima romántica de sexualidad y muerte) algo que en este segundo volumen ha desaparecido gracias a la manía de hacer que todo bicho viviente no sea tan malo.

Por mi parte nada más que decir, ni que añadir, si queréis leer el libro leedlo, pero yo no os lo recomiendo.

Sed felices

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