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Rosina Harrison, doncella de lady Astor durante 35 años, recrea con un estilo íntimo todos los detalles de su vida junto a la familia Astor.

La autora: Rosina Harrison

Nació en Aldfield, Yorkshire del norte, en 1899, hija de una lavandera y de un cantero. Entró trabajar en el servicio en 1918 y fue doncella de Lady Astor durante 35 años. Después se retiró a Worthington donde vivió hasta su muerte en 1989.

El libro

Al igual que el libro en el piso de abajo, en la doncella de Lady Astor, nos encontramos el reflejo de la vida en el servicio de los ricos de principios del siglo XX, sólo que en este caso, encontramos el reflejo de la vida de las doncellas de las Señoras de la alta sociedad.

Quizá, en este caso la vida no fuera tan dura como la de la autora del otro libro, ya que pese a todo el trabajo que debía desempeñar y la paciencia necesaria para llevarlo a cabo, en el libro que nos ocupa, parece que la autora obtuvo algunos beneficios, como por ejemplo el poder viajar alrededor del mundo con su Señora, e incluso quizá el hecho de recibir un mejor trato que el recibido por Maragret Powell como pinche de cocina o cocinera; aun así, se pueden encontrar algunos puntos en común con ella, por ejemplo, en el libro que nos ocupa, encontramos quejas hacia el escaso salario que percibía la autora por dedicarse en exclusiva al servicio de Lady Astor, pese a que en otros aspectos, Lady Astor debía preocuparse mucho por la gente que trabajaba a su servicio, que eso es algo que no todo el mundo hacía.

Una de las cosas más divertidas del libro, es la descripción de algunas situaciones absurdas que se dieron entre Lady Astor y su doncella, situaciones como por ejemplo peleas entre ellas, o incluso los repentinos cambios de opinión de Lady Astor, algo que conseguía, absorber todo el tiempo del servicio.

Repito, lo que dije en el post que dediqué el libro en el piso de abajo, estas cosas, no deberían olvidarse, ya que vuelvo a repetir, parece que es a lo que se está volviendo en el mundo laboral, es decir a trabajos a los que dedicar muchas horas cobrando un salario mísero.

Destacar, como tantas otras veces, su facilidad de lectura y lo interesante y ameno que resulta, y recomendar que se lea y que se disfrute.

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