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Relatos de infancia y adolescencia del autor británico que de alguna manera le inspiraron para escribir algunas de sus obras.

Posiblemente el nombre de Roald Dahl muchos os suene porque habéis leído Charlie y la fábrica de chocolate o Matilda (ambas llevadas al cine)

El libro que hoy nos ocupa, es (al igual que el del post anterior) un libro corto, tiene unas 135 páginas que sin las ilustraciones y las fotos se verían bastante reducidas, con una prosa muy fácil de leer, al igual que toda  la obra del mismo autor.

Quizá un punto  a favor de recomendar su lectura (más allá de la extensión y la facilidad para leer el libro) sería que ayuda a entender el porqué de ciertos personajes y situaciones recurrentes en la obra de Roald Dahl: por ejemplo determinados personajes que odian a los niños y que los tratan de una forma cruel, cuando no directamente sádica (véase la Trunchbull en Matilda, que encierra a los alumnos en la ratonera, o las malas ideas de las brujas en el libro homónimo para deshacerse de los niños) o en un ámbito más amable, la fábrica de chocolate de Willie Wonka. Posiblemente, las cosas que el autor cuenta en sus libros, es decir los castigos terribles que relata, a día de hoy serían imposibles de describir, ya que parece que al público infantil y juvenil hay que protegerlo de la parte más cruel de la vida, posiblemente alguien me dirá que eso no es así, a lo que respondo que solo hay que observar como últimamente los seres más malvados, no solo de los cuentos infantiles (Maléfica, el lobo feroz y un relativamente largo etcétera) si no también grandes malvados de la literatura clásica universal (por ejemplo el drácula de Bram Stoker, mencionados ambos cien veces en este blog por diversos motivos), han sido revisados y transformados en seres que bueeno, no eran tan malos, tenían sus motivos, hay que entenderlos… que vale, que todos somos fruto de nuestras propias circunstancias, y eso incluye las personales y lo que nos rodea (época y demás) lo que quiero venir a decir con todo esto es que, al margen de lo que pueda parecer creo, que en algunos casos, los libros o los personajes más divertidos son los más brutos o los más malos, y que yo lo único que sé es que últimamente me gustan más los personaje malvados o que simplemente son diferentes al típico protagonista superbueno y mega majo que al final acaba recibiendo hasta en el carnet de identidad (y sinceramente no me siento mal por ello)

Bueno, volviendo a Roald Dahl y a Boy, creo que, como he dicho, leer este libro es bastante recomendable, no solo por el hecho de poder entender el porqué de los textos del autor galés, sino que nos lleva a través de sus recuerdos a una época no tan lejana (hablamos de la década de 1920 y principios de la siguiente) en la que determinados castigos e ideas del siglo anterior seguían vigentes en los colegios (algo reflejado ya en algunas novelas de época victoriana): por ejemplo darle a los niños con un bastón en el culo hasta hacer sangre, o incluso cuando las operaciones se hacían a base de cortar con un bisturí hervido por toda sanidad y sin ningún tipo de anestesia, que son cosas que a día de hoy o en la época en la que se redactó el libro (1984) son impensables.

En pocas palabras, boy, es muy recomendable de leer ya que además de acercar al lector a una serie de recuerdos que posteriormente servirían de inspiración a Roald Dahl para escribir algunas de sus obras, es una pequeña clase de historia que enseña cómo era la vida en el Gales de principios del siglo XX

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