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Era la semana antes de Navidad, y las muñecas en la juguetería jugaban juntas toda la noche. La más grande era de París.

Una noche dijo:

  • Deberíamos hacer una fiesta antes de que papá Noel nos reparta entre las niñas pequeñas. Sé bailar, y os enseñaré como
  • Yo puedo bailar sitia es de la cuerda – dijo una muñeca “Jim Crow”.
  • ¿qué tendremos para cenar? – preguntó un muñeco con un traje de chaqueta. Siempre estaba pensando en comer
  • Oh, cielo – se lamentó la dama francesa – no sé lo que tendremos de cena
  • Yo puedo preparar la cena – añadió una gran muñeca de trapo. Al resto de muñecas nunca les había caído bien, pero ahora le dieron las gracias. Ella había tomado lecciones de cocina en una escuela, y sabía cómo hacer tarta y caramelo. Siempre quedaba nombres franceses a todo lo que hacía, y esto provocaba que supiera mejor. La anciana madre Hubbard estaba allí, y dijo que la muñeca de trapo no sabía cómo cocinar nada.

Bailaron en uno de los grandes escaparates. Abrieron un piano del juguete, y una muñeca tocó comin’ through the Rye. Las muñecas no les pareció lo mejor para bailar; pero la dama no conocía otra aunque era la muñeca máscara de la tienda. Luego le dieron cuerda a una caja de música, y vacilaron junto a ella. Tenía algunas músicas muy buenas; pero tenían que caminar a su alrededor cuando tocaba hail Columbia, y esperar algo más.

El muñeco Jim Crow tenía que bailar solo, porque no podía hacer nada más excepto descomponerse. No podía bailar a no ser que alguien tirara de su cuerda. Un mono de juguete hizo esto; pero no paraba cuando el bailarín estaba cansado.

Tomaron la cena en uno de los mostradores. La muñeca de trapo colocó algunas cajas como si fueran mesas. La cena se compuso de caramelos, porque no había nada más que corazones huevos de azúcar. A las muñecas les gustaba el azúcar más que ninguna otra cosa, y la cena fue espléndida. Patsy Mcquirk dijo que él no podía comer caramelo. Quería saber que clase de cena era aquella en la que no había patatas. Se enfadó mucho, puso sus manos en los bolsillos, y fumó su pipa. Fue muy descortés hacer eso en esa compañía. El humo hizo enfermar a las señoritas más jóvenes, y trataron de subirse a un cuerno de la abundancia para apartarse.

Madre Hubbard y dos camareras trataron de cantar I Love Little Pussy pero la más alta que llevaba un sombrero bandolero abrió tanto la boca, que las muñecas pequeñas temieron caer en ella. El payaso levantó con sorpresa los brazos, y Jack se elevó tanto que tuvo que mirar hacia abajo para ver a sus compañeros.

Todos los bebes muñecos vestidos con sus gorros y camisones, fueron puestos a dormir. Se despertaron cuando el resto estaba cenando, y empezaron a llorar. La muñeca grande les dio algo de caramelo, y los calmó durante un tiempo.

A la mañana siguiente una niña encontró el piano de juguete abierto. Estaba segura que las muñecas lo habían estado tocando. Los adultos pensaron que se había quedado abierto la noche anterior; pero no entienden a las muñecas como los niños lo hacen.

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