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Lucy Snowe, sin familia, sin dinero, sin posición, entra a trabajar en un internado en una ciudad extranjera, Villette. No ser advertida, ni recordada, ni apreciada constituye su presente y, según cree, su destino. Madame Beck, la directora, la sujeta a sus consignas: espionaje y vigilancia; el doctor John, joven y apuesto, seductor y melancólico, cree que está enferma; el profesor Paul Emanuel, un «severo hombrecillo» que oculta, bajo su temperamento colérico, un corazón sacrificado, dice haberla conocido desde el primer momento en que la vio; incluso un fantasma —el de una monja que se recluyó por un amor prohibido— la acosa y aterroriza. Por primera vez íntegra en español, Villette fue la última novela de Charlotte Brontë, construida sobre sus recuerdos como alumna y profesora de un internado en Bruselas.

CHARLOTTE BRONTË (1816 – 1855)

Nació en Thorton (Yorkshire), tercera hija de Patrick Brontë y María Branwell. En 1820 el padre fue nombrado vicario perpetuo de la pequeña aldea de Haworth, y allí pasó Charlotte casi toda su vida. A la muerte de su madre cuando ella y sus hermanos eran muy pequeños, una tía se ocupó de su educación. En 1824, Charlotte, junto a sus hermanas Emily (autora de Cumbres borrascosas) Elisabeth y María, acudió a una escuela para hijas de clérigos; Elisabeth y María (las dos hermanas mayores de Charlotte) murieron ese mismo año, y Charlotte lo atribuyó a las malas condiciones del internado (este internado inspiraría más tarde el tétrico internado Lowood donde se educa la protagonista de Jane Eyre). Posteriormente estudiaría un año en una escuela privada, donde más tarde ejerció como maestra; posteriormente trabajó como institutriz, para más tarde volver a trabajar de maestra, esta vez en un pensionado en Bruselas, donde en 1842 estuvo interna con su hermana Emily.

De vuelta a Haworth, consiguió publicar en 1846 junto a sus hermanas Emily y Anne (autora de Agnes Grey y la inquilina de Wilfeld Hall) un volumen de Poesías bajo los pseudónimos de Currer, Ellis y Acton Bell. Su primera novela El profesor, no encontró editor y no se publicaría hasta 1857; pero bajo el pseudónimo de Currer Bell conseguiría publicar con éxito su novela Jane Eyre.

En 1848, mientras la muerte se llevaba a sus hermanos Emily, Anne y Branwell, escribiría Shirley, publicada un año más tarde.

En 1853, dos años antes de morir escribía la que sería su última novela, Villete.

En 1854, Charlotte se casaba con el reverendo A. B. Nichols.

En 1855 Charlotte moría, al igual que sus hermanos, de tuberculosis.

LA NOVELA

Bueno mis niños, hoy vuelvo una vez más sobre la obra de Charlotte Brontë, y os traigo la última novela que escribió la autora antes de su muerte.

Esta novela, encuentra su base en un internado de la ciudad de Bruselas donde la autora estuvo durante un tiempo, por lo que he podido averiguar, Charlotte Brontë optó por cambiar los nombres tanto de Bruselas como de Bélgica, debido a las opiniones, relacionadas con la ciudad y el país, nada halagüeñas que ocasionalmente vierte la protagonista.

En este caso, podemos encontrar lo que se conoce como Bildungsroman, o novela de crecimiento, un tipo de novela muy en boga en la época victoriana y que se caracteriza por describir la evolución del protagonista a lo largo de un periodo de tiempo determinado hasta alcanzar la madurez, este género ya había sido cultivado por la autora en su aclamada novela Jane Eyre.

Me gustaría recalcar, que a pesar de ser una novela victoriana, y más realista que las novelas románticas del movimiento romántico, mantiene ciertos elementos sobrenaturales (la monja espectral que aparentemente ronda el colegio donde trabaja la protagonista), a los que ya al final se les da una explicación racional y lógica.

Por otro lado, aunque esta novela presenta ciertas similitudes con Jane Eyre (las protagonistas deben buscarse la vida para sobrevivir), digamos que la estructura de Villette, abandona ese cierto aire de cuento donde todo termina bien, para adquirir  un tono algo más amargo del que se deduce que la vida no siempre termina siendo lo que uno quiere, quizá este tono amargo se derive de que en el momento de escribir esta novela, Charlotte Brontë había perdido tanto a su madre (que había muerto siendo ella muy pequeña) como a sus hermanos, victimas todos de la tuberculosis, mientras que en la citada Jane Eyre los problemas de la protagonista parece que se van solucionando como por arte de magia o debido a algún tipo de protección superior.

A pesar de lo expuesto anteriormente, al final de la novela se ve como el esfuerzo de Lucy Snow, se ve recompensado, consiguiendo alcanzar sus sueños, mientras que otros personajes más frívolos (como Ginevra Farnshaw) son hasta cierto punto castigados con una vida relativamente llena de penalidades, algo que en la época en la que se redactó la novela era requisito indispensable para que una novela fuera considerada como algo aceptable para el público, no olvidemos que en esa época gran parte del público lector eran mujeres de clase media – alta, cuyas lecturas debían enseñarles que comportamientos eran aceptables y cuáles no.

Por último, me gustaría comentar el tema de la educación femenina en el periodo en el que se escribió esta novela, no debemos olvidar, que en esa época, a las mujeres se las educaba principalmente para casarse y ser esposas, madres y amas de casa abnegadas y que la educación que recibían era muy básica, aprendían: a leer y a escribir, algo de historia y geografía, idiomas, quizá algo de ciencias y a pintar, bordar, bailar y a tocar algún instrumento o a cantar, y sobre todo y como ya he dicho se las preparaba para su papel de lo que algunos autores llaman el ángel de la casa, es decir, para que pudieran llevar su casa y educar a sus hijos sin problemas y para que estos fueran personas de provecho para la sociedad.

Creo que este libro, a pesar de sus cerca de seiscientas páginas, es una lectura interesante, no solo como acercamiento a la literatura clásica, sino como una buena lectura para esos ratos sin nada que hacer y en los que todos necesitamos desconectar

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