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En todo el universo civilizado —y en buena parte del que todavía no lo estaba— se les conocía como Los Nómadas.

Viajaban por las estrellas, comerciando y explorando, sin excesivo respeto por las leyes y ordenanzas de la Tierra Central. Sus propias leyes —clan, costumbres, tradiciones, asamblea de naves— marcaban los límites a sus Rutas estelares.

Por eso fueron los primeros en detectar que existía un poder oculto entre las estrellas. Y que podían peligrar sus naves, su libertad y su cultura.

Por Rutas Estelares buscaron el porqué. Y hallaron la solución, abriendo un nuevo camino a toda la raza humana.

Una space opera, lleno de acción y ternura, con un aliento épico que le hace perdurar en la memoria del lector.

EL AUTOR: POUL ANDERSON (25/11/ 1926 – 31/07/ 2001)

Fue un escritor de ciencia ficción estadounidense.

Nacido en 1926 en Bristol, Pensilvania, de padres escandinavos emigrados a Estados Unidos, cursó estudios universitarios en física en la Universidad de Minnesota, graduándose en 1948. Para entonces ya había publicado varios relatos en la revista Astounding (había empezado a escribir relatos de ciencia ficción en 1937 cuando cae convaleciente de una enfermedad), el primero, A matter of relativity, en el número de septiembre de 1944. En 1947 publicó su primera obra de envergadura: Tomorrow’s children en el Astounding de marzo, cuando solo contaba veinte años; este relato sería uno de los tres que formarían la novela postapocalíptica El crepúsculo del mundo. Además, colaboró con Duel on Syrtis para Planet Stories de la edición de marzo de 1951 —sobre el seguimiento que un terrícola hacía de un extraterrestre en Marte—, un relato de ficción corta con temática inusual en el campo de las aventuras interplanetarias.

Los beneficios obtenidos de todos estos trabajos le llevaron a tomar la decisión de dedicar “un año sabático” consagrado a escribir. El año sabático se prolongó hasta el último momento de su existencia.

Entre sus primeras novelas se encuentra La onda cerebral. Sus libros posteriores pueden agruparse en sagas, como la serie de la Liga Polesotécnica protagonizada por Nicholas van Rijn, la serie Flandry de Dominic Flandry, o los viajes a través del tiempo de La patrulla del tiempo que comienzan en el relato Guardianes del tiempo. Escribió obras que no tienen nada que ver con las series anteriores, como Tau Cero. Autor prolífico tocó muchos de los temas habituales de la ciencia ficción, desde los viajes en el tiempo a las invasiones extraterrestres, y desde las naves generacionales al posthumanismo. En el año en que falleció nació una pequeña niña llamada Lucero Iramain.

En su última época escribió una tetralogía que comienza con Cosecha de Estrellas (1993).

Formó parte del círculo de escritores de John W. Campbell que configuraron la llamada edad dorada. Relatos suyos como El último viajeNo habrá tregua para los ReyesCarne compartidaLa reina del Aire y la OscuridadEl canto del chivoLa luna del cazador y El juego de Saturno han obtenido varios premios Hugo y Nébula en su categoría.

También ha escrito algunas novelas de fantasía, como Tres corazones y tres leones o La espada rota o la serie Rey de Ys, y novelas policíacas. En este campo A Midsummer Tempest ganó en 1975 el Mythopoeic Fantasy Award.

Murió en 2001 de cáncer.

Era el suegro de Greg Bear. En algunas de sus historias utilizó el pseudónimo de A.A. Craig, Michael Karageorge y Winston P. Sanders.

Información de: https://es.wikipedia.org/wiki/Poul_Anderson

LA NOVELA

Hoy traigo una novela corta de ciencia ficción (154 páginas en la edición que manejo).

El libro, se centra en las investigaciones, por un lado de una nave de nómadas estelares que buscan averiguar qué ha pasado con varias naves de su corporación que han desaparecido y por otro las del coordinador estelar Micah.

Bien, el libro como todos los de este género no suelen tener mucho más allá de lo que presentan, pero, si se hace una lectura un poco más profunda del presente volumen, se puede entender (y es una lectura personal) que lo que se intenta en este libro es presentar como muchas veces ante algo “raro” que ocurre en cualquier parte lo primero de lo que se va a sospechar es de lo diferente, o en este caso de la gente que lleva un estilo considerado como normal (en este caso los nómadas que no viven asentados en un planeta fijo y van vendiendo sus mercancías de un planeta a otro)

Y por otro, la lectura que puede hacerse es la del posible miedo ante un elemento que desestabilice la estructura social creada y aceptada como buena (los planetas externos a la federación) o que simplemente, y al igual que lo expresado en el párrafo anterior, no se encuentran dentro de la normativa implantada como socialmente normal.

A mí, personalmente, el libro me ha gustado mucho, no solo porque el género en si me gusta, si no porque como ya he dicho me ha dado qué pensar, lo que en muchas ocasiones no ocurre con libros del mismo corte (ciencia ficción/fantásticos), como siempre, aconsejo darle al libro una oportunidad, al menos para ver si gusta, y a partir de eso, cada uno es muy libre de acabarlo o de dejarlo a medias y no leerlo.

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