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Todos los años, en diciembre, los hijos de J. R. R. Tolkien recibían un sobre con un sello del Polo Norte. Dentro había una carta escrita con una extraña letra temblorosa y un dibujo de vivos colores o algunos bocetos.
El remitente era Papá Noel.
En sus cartas contaba relatos fantásticos de la vida en el Polo Norte: cómo se soltaron todos los renos de los trineos y desperdigaron los regalos por doquier; cómo el inoportuno Oso Polar escaló al Polo Norte y se cayó por el tejado de la casa de Papá Noel para aterrizar en el comedor; cómo rompió la Luna en cuatro partes e hizo que el hombre que vive en ella cayera en el jardín; y ¡cómo se declaró la guerra a una horda de trasgos picapleitos que vivían en unas cuevas debajo de la casa!
En ocasiones el Oso Polar garabateaba una nota y otras veces el elfo Ilbereth escribía con sus trazos elegantes y fluidos para añadir vida y humor a los relatos.

EL AUTOR: J. R. R. TOLKIEN (BLOEMFONTEIN, SUDÁFRICA, 1892 – BOURNEMOTH, INGLATERRA, 1973).

Escritor, poeta, filólogo y profesor universitario británico, conocido principalmente por ser el autor de la trilogía El Señor de los Anillos, obra de fantasía considerada como todo un clásico de la literatura universal y que comparte escenario con otra de sus grandes novelas, El Hobbit.
Nació en la localidad sudafricana de Bloemfontein en 1892, pero se mudó a Inglaterra con su madre a la edad de tres años y medio. Creció en Inglaterra y estudió en el Exeter College, destacando ya por su facilidad para las lenguas, algo que corroboraría a nivel universitario con sus estudios en Oxford.
Tolkien luchó en la Primera Guerra Mundial donde pasó una larga convalecencia, ocasión que aprovechó para comenzar su serie de relatos que se convertiría en El Libro de los Cuentos Perdidos.
De vuelta a Oxford con su esposa e hijos, inicia su carrera como lingüista, ejerciendo como profesor de anglosajón y ocupando la cátedra Rawlinson y Bosworth en la Universidad de Oxford entre 1925 y 1945, etapa en la que siguió escribiendo sobre el mundo que ya había esbozado en sus anteriores relatos, llegando a publicar El Hobbit (1937), obra que, si bien en principio iba dedicada a un público más juvenil, consiguió la atención de un mercado más amplio.
Es en esta época de Oxford en la que Tolkien formaría parte del grupo literario conocido como los Inklings, en el que entablaría amistad con el escritor C. S. Lewis, autor de Las crónicas de Narnia.
De 1945 a 1959, pasó a ocupar un puesto como profesor en la Universidad de Merton. Tras la publicación de El Hobbit, Tolkien había estado trabajando en su continuación, orientada esta vez a un público adulto. El resultado fue El Señor de los Anillos, obra que, por decisión editorial, acabó siendo publicada en tres partes. El Señor de los Anillos resultó un grandísimo éxito de crítica y público, convirtiéndose en un claro referente para toda la literatura fantástica posterior, siendo traducido a numerosos idiomas y alcanzando unas impresionantes cifras de ventas en todo el mundo.
De vuelta a Oxford, Tolkien recibió numerosos homenajes y reconocimientos académicos a lo largo de su carrera, así como distinciones como la Cruz del Imperio Británico o numerosos honoris causa. Durante esta última etapa Tolkien siguió escribiendo relatos y ensayos que han sido recopilados, en su mayor parte, gracias a la labor de su hijo Christopher.
De entre la obra de Tolkien, además de los ya mencionados El Hobbit y El Señor de los Anillos, habría que destacar títulos como Los cuentos inconclusos, El Silmarillion, Los Hijos de Húrin o, dentro de sus cuentos más infantiles, Roverandom, El señor Bliss, Egidio el granjero de Ham o El herrero de Wootton Mayor.
Tolkien murió en Bournemoth el 2 de septiembre de 1973, a la edad de ochenta y un años.

EL LIBRO

Debo comenzar diciendo que llevaba ya varios años detrás de este libro, y que finalmente lo he encontrado, como sucede con tantas otras cosas, buscando otro libro que no tienen nada que ver con el presente volumen.
Comenzar diciendo que el libro no es muy largo (84 páginas en la edición que manejo), y está compuesto de las cartas recibidas por los hijos de Tolkien entre 1922 y 1944, esta vez sí que no creo que haya intenciones ocultas más allá de entretener y mantener la ilusión de un grupo de niños durante varios años frente a la navidad y los regalos y la posibilidad de que el propio papá Noel, el oso polar o un secretario manden cartas personalizadas a un niño, y sí a todos nos hacía ilusión en Nochebuena/navidad y el día de reyes encontrarnos con los regalos y una carta de los reyes magos o Papá Noel, reconozcámoslo era parte de la magia…
Por otra parte, yo recomendaría el libro tanto para que lo lea un adulto como para un niño, ya que está repleto de magia y el uso del lenguaje es fantástico (no olvidemos que Tolkien era lingüista), si aviso que este libro no tiene nada que ver con el universo del señor de los anillos, así que el que lo lea buscando la tierra media y esas cosas que no se lleve a engaño porque no lo va a encontrar, y a los que no os gusta ese universo, dadle una oportunidad, porque a lo mejor os gusta.
Por mi parte creo que es todo lo que tenía que decir.

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