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Basil

imagen de elblogperdidodelaura.blogspot.com

Hallward es un artista que queda enormemente impresionado por la belleza estética de un joven llamado Dorian Gray y comienza a encapricharse con él, creyendo que esta belleza es la responsable de la nueva forma de su arte. Basil pinta un retrato del joven. Charlando en el jardín de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un amigo de Basil, y empieza a cautivarse por la visión del mundo de Lord Henry. Exponiendo un nuevo tipo de hedonismo, Lord Henry indica que «lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos». Al darse cuenta de que un día su belleza se desvanecerá, Dorian desea tener siempre la edad de cuando le pintó en el cuadro Basil. El deseo de Dorian se cumple, mientras él mantiene para siempre la misma apariencia del cuadro, la figura retratada envejece por él. Su búsqueda del placer lo lleva a una serie de actos de libertinaje y perversión; pero el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma, con cada pecado la figura se va desfigurando y envejeciendo.

EL AUTOR: OSCAR WILDE

Oscar Fingal O’Flahertie Wills Wilde (Dublín, Irlanda, entonces perteneciente al Reino Unido, 16 de octubre de 1854 – París, Francia, 30 de noviembre de 1900) fue un escritor, poeta y dramaturgo irlandés.

Wilde es considerado uno de los dramaturgos más destacados del Londres victoriano tardío; además, fue una celebridad de la época debido a su gran y aguzado ingenio. Hoy en día, es recordado por sus epigramas, sus obras de teatro y la tragedia de su encarcelamiento, seguida de su temprana muerte.

Hijo de exitosos intelectuales de Dublín, mostró su inteligencia desde edad temprana al adquirir fluidez en el francés y el alemán. En Oxford estudió en el curso de clásicos, llamado Greats; dio pruebas de ser un prominente clasicista, primero en Dublín y luego en Oxford; guiado por dos de sus tutores, Walter Pater y John Ruskin, se dio a conocer por su implicación en la creciente filosofía del esteticismo. También exploró profundamente el catolicismo −religión a la que se convirtió en su lecho de muerte−. Tras su paso por la universidad se trasladó a Londres, donde se movió en los círculos culturales y sociales de moda.

Como un portavoz del esteticismo realizó varias actividades literarias; publicó un libro de poemas, dio conferencias en Estados Unidos y Canadá sobre el Renacimiento inglés y después regresó a Londres, donde trabajó prolíficamente como periodista. Conocido por su ingenio mordaz, su vestir extravagante y su brillante conversación, Wilde se convirtió en una de las mayores personalidades de su tiempo.

En la década de 1890 refinó sus ideas sobre la supremacía del arte en una serie de diálogos y ensayos, e incorporó temas de decadencia, duplicidad y belleza en su única novela, El retrato de Dorian Gray. La oportunidad para desarrollar con precisión detalles estéticos y combinarlos con temas sociales le indujo a escribir teatro. En París, escribió Salomé en francés, pero su representación fue prohibida debido a que en la obra aparecían personajes bíblicos. Imperturbable, produjo cuatro comedias de sociedad a principios de la década de 1890, convirtiéndose en uno de los más exitosos dramaturgos del Londres victoriano tardío.

En el apogeo de su fama y éxito, mientras su obra maestra, La importancia de llamarse Ernesto seguía representándose en el escenario, Wilde demandó al padre de su amante por difamación. Después de una serie de juicios fue declarado culpable de indecencia grave y encarcelado por dos años, obligado a realizar trabajos forzados. En prisión, escribió De Profundis, una larga carta que describe el viaje espiritual que experimentó luego de sus juicios, un contrapunto oscuro a su anterior filosofía hedonista. Tras su liberación partió inmediatamente a Francia, donde escribió su última obra, La balada de la cárcel de Reading, un poema en conmemoración a los duros ritmos de la vida carcelaria. Murió indigente en París, a la edad de cuarenta y seis años.

LA NOVELA

Hoy mis niños os traigo la última lectura del club pickwick, mi grupo de lectura en facebook: el retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde.

Debo reconocer que el volumen del que voy a hablar hoy ya lo había leído cuando tenía unos quince años o así y que aunque en su momento me gustó, tengo que reconocer que como dijo una amiga que también lo leyó por la misma época, no lo entendí.

La impresión que he tenido mientras lo releía era de que Oscar Wilde, pretendía hacer una crítica social de su época, centrándose sobre todo en las clases altas.

Me explico, los personajes son un grupo de frívolos (nótese las charlas en las cenas) que hacen lo que quieren sin pararse a pensar en posibles consecuencias; a esto hay que añadir que el único personaje un poco centrado es Basil Hallward (el pintor que hace el retrato) y que da buenos consejos al protagonista pero que caen en saco roto. También conviene destacar que los personajes son lo bastante insensibles como para destrozarle la vida a gente que ocupa un puesto inferior al de ellos en la escala social sin ningún problema (caso de la actriz con la que Dorian se compromete casi al inicio del libro y que finalmente queda en nada)

Por otra parte, creo que además Wilde lo que podría querer transmitir es que en muchos casos, lo que podríamos definir como depravación, pecado, o simple y llanamente vicio no tiene por qué tener una fachada horrible que nos haga pensar que alguien o algo es malo, ya que mientras que Dorian se mantiene joven a la vez que el retrato envejece y recibe el paso del tiempo, él entra en el mal camino sin mayor remordimiento, lo que le lleva a una espiral de maldad y vicios.

Digamos que podría verse como una metáfora de la corrupción del alma, si se observa el desarrollo del libro, ante el primer cambio en el famoso retrato, Dorian lo esconde en la habitación más apartada de la casa quedándose él la llave de dicha habitación para que nadie pueda ver el cuadro, a la vez que el cuadro va envejeciendo y llevándose los resultados (visibles) de la mala vida del protagonista este sigue siendo una persona físicamente joven y guapa, así como un persona que aparentemente es buena, mientras que en el plano personal es frívolo y superficial y no tan bueno como aparenta.

Por último y ya para acabar tengo que decir que aunque en su momento me había gustado, dentro de la teoría de que no lo entendí bien, al volverlo a leer me ha gustado aun más si cabe, no solo porque he entendido la intención de la novela, sino porque he visto una serie de cosas que no había visto en su momento, así que a pesar de la profundidad del libro, de la crítica social y etcétera etcétera, personalmente os recomiendo que lo leáis.

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