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Dossier, reunido y comentado por el propio Zola, de sus polémicos escritos relacionados con el caso Dreyfus, que culminaron con el archinombrado pero poco conocido Yo acuso. Cuando en 1894 se descubrió que alguien estaba traicionando al ejército francés, un fraudulento consejo de guerra condenó a un oficial judío, el capitán Dreyfus. Indignado ante esta injusticia, Zola intervino con la única arma de que dispone un intelectual: la pluma. Su violento Yo acusole valió la condena a un año de prisión y despertó reacciones desgarradas. La polémica suscitada por Zola, poniendo en entredicho al Estado, al poder judicial, a la Iglesia, a los medios de comunicación y a la opinión pública, dio lugar a la figura del hombre de letras preocupado por desenmascarar la verdad, figura que más adelante recibió el nombre de «intelectual comprometido».

EL AUTOR: ÉMILE ZOLA (PARÍS (FRANCIA), 1840 – IBÍDEM, 1902)

Escritor francés y fundador del movimiento naturalista. Zola nació en París el 2 de abril de 1840, hijo de un ingeniero civil italiano. Tras la muerte de su padre, la familia vivió en la pobreza. Su primer trabajo fue el de empleado en una editorial. A partir de 1865 se ganó la vida escribiendo poemas, relatos y crítica de arte y literatura.

Su primera novela importante, Thérèse Raquin (1867), es un detallado estudio psicológico del asesinato y la pasión. Más tarde, inspirado por los experimentos científicos sobre la herencia y el entorno, Zola decidió escribir una novela que ahondara en las profundidades de todos los aspectos de la vida humana, que documentara los males sociales, al margen de cualquier sensibilidad política. Asignó a esta nueva escuela de ficción literaria el nombre de naturalismo y escribió una serie de veinte novelas entre 1871 y 1893, bajo el título genérico de Les Rougon-Macquart, con el fin de ilustrar sus teorías a través de una saga familiar. Tras una ardua investigación produjo un sorprendente y completo retrato de la vida francesa, especialmente la parisina, de finales del siglo XIX. Sin embargo, fue calificado de obsceno y criticado por exagerar la criminalidad y el comportamiento a menudo patológico de las clases más desfavorecidas. Algunos de los libros que se ocupan de las cinco generaciones de la familia Rougon-Macquart alcanzaron una gran popularidad. Entre las novelas de esta serie destacan La taberna(1877), un estudio sobre el alcoholismo; Nana, basada en la prostitución;Pot-Bouille (1882), un análisis sobre las pretensiones de la clase media;Germinal (1885), un relato sobre las condiciones de vida de los mineros; La bestia humana (1890), una novela que analiza las tendencias homicidas; y El desastre (1892), un relato sobre la caída del Segundo Imperio. Estos libros, que el propio Zola consideraba documentos sociales, influyeron enormemente en el desarrollo de la novela naturalista.

Sus obras posteriores, escritas a partir de 1893, son menos objetivas, más evangelizantes y, en consecuencia, menos logradas como novelas. Entre estas figura la serie Las tres ciudades (3 volúmenes, 1894-1898), que incluye Lourdes (1894), Roma (1896) y París (1898). Zola escribió también varios libros de crítica literaria en los que ataca a sus enemigos, los escritores románticos. El mejor de sus escritos críticos es el ensayo La novela experimental (1880), aunque destaca también la colección de ensayos Los novelistas naturalistas (1881).

En enero de 1898 Zola se vio envuelto en el caso Dreyfus, cuando escribió una carta abierta que se publicó en el diario parisino L’Aurore. Es la famosa carta conocida como J’accuse (Yo acuso), en la que Zola arremete contra las autoridades francesas por perseguir al oficial de artillería judío Alfred Dreyfus, acusado de traición. Tras la publicación de esta carta, Zola fue desterrado a Inglaterra durante un año. Murió en París el 29 de septiembre de 1902, intoxicado por el monóxido de carbono que producía una chimenea en mal estado.

EL LIBRO

Hoy os traigo la reseña de un libro de 98 páginas del autor francés Émile Zola, titulado yo acuso  compuesto de varios artículos redactados por el autor en su intento de salvarle la vida al oficial de artillería judío Alfred Dreyfus, mencionado en el apartado anterior.

Para entender el libro hay que tener en cuenta no solo lo expuesto en los dos párrafos anteriores, sino también la situación que había en Europa en ese momento histórico, no debemos olvidar que aunque en ese momento había paz, ésta era muy tensa y que cualquier excusa iba a ser buena para que estallara la guerra (guerra que estalló en 1914 tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria y de su esposa en Sarajevo)

Por otra parte, a mí lo que se cuenta en el libro me da que pensar en torno al papel que juegan los medios de comunicación (tradicionales y nuevos) a la hora de presentar un caso, del tipo que sea, a la opinión pública y condicionarla a creer una cosa u otra, e incluso el facilitar que la información sea de dominio público o no.

A mí quizá lo que más me ha atraído del presento volumen es ese tono crítico y combativo, que personalmente creo que busca despertar conciencias frente a una situación injusta en la que un inocente es acusado de algo que no ha hecho, mientras al verdadero culpable se le protege.

Personalmente recomendaría su lectura, ya que como he dicho un poco más arriba es un libro muy corto, cuyo estilo es muy claro y directo con lo cual su lectura se lleva a cabo sin problemas, de todos modos insisto en que yo no soy quien para obligar a nadie a leer nada y que si el libro no os gusta lo dejéis.

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