EL VAMPIRO (JOHN WILLIAM POLIDORI)

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Sucedió que en medio de las disipaciones que conlleva el invierno en Londres, en varias fiestas a las que concurren los miembros más destacados de la pomada apareció un noble, más destacable por sus rarezas que por su alcurnia. Contemplaba el júbilo que le rodeaba como si no pudiera compartirlo. Por lo visto, sólo atraía su atención la luminosa sonrisa de la belleza, que él podía acallar con una sola mirada, metiendo miedo en los pechos donde reinaba la irreflexión. Quienes experimentaban esa sensación de temor, no podían explicarse de dónde provenía: algunos la atribuían a sus ojos completamente grises que, al escrutar el rostro de una persona, no parecían traspasarla y penetrar, de una ojeada, en los más recónditos repliegues de su corazón, sino que se abatían sobre su mejilla como un rayo plomizo que gravitase sobre la piel sin poder atravesarla. Sus rarezas eran la causa de que lo invitaran a todos los salones; todos querían verlo, y a los que, acostumbrados a las emociones intensas, ahora sentían el peso del tedio, les agradaba contar con la presencia de alguien capaz de llamar su atención. A pesar del tono cadavérico de su rostro, que ni el rubor de la modestia ni las emociones fuertes de las pasiones lograban nunca encender, su figura y su silueta eran hermosas, y muchas mujeres sedientas de notoriedad intentaban ganarse sus atenciones o, al menos, obtener alguna prueba de lo que podrían llamar afecto: lady Mercer, que desde que se casó había sido el hazmerreír de cualquier monstruo que se exhibiera en los salones, se le echó encima y sólo le faltó vestirse de saltimbanqui para atraer su atención… aunque en vano; cuando se encontraba ante él, aunque en apariencia sus ojos la miraban fijamente, parecía sin embargo no darse cuenta de su presencia; hasta su impasible descaro se vio frustrado y hubo de dejar el campo libre. Pero, aun cuando la vulgar adúltera ni siquiera lograba atraer su mirada, el sexo femenino no le era indiferente; aunque, era tal la cautela con que hablaba a la esposa virtuosa o a la hija inocente, que pocos le habían visto dirigir la palabra a una mujer. Sin embargo, tenía fama de excelente conversador; y, fuese porque esta cualidad vencía el temor que su excéntrica personalidad inspiraba a las mujeres, o porque las conmovía su aparente aversión por el vicio, lo cierto es que solía frecuentar la compañía tanto de mujeres cuyas virtudes domésticas constituyen el orgullo de su sexo, como de las que lo mancillan con sus vicios.

En aquella misma época vino a Londres un joven caballero apellidado Aubrey, que era huérfano desde muy niño y compartía con su única hermana la gran fortuna que dejaron sus padres. Abandonado también por sus tutores, que pensaban que su deber se reducía a cuidar de su dinero, mientras delegaban la tarea más importante de formar su espíritu al cuidado de subalternos mercenarios, el joven cultivó más la imaginación que el buen juicio. Poseía, por tanto, ese elevado sentido romántico del honor y la franqueza que a diario arruina a tantas aprendices de modista. Creía que todo el mundo compartía la virtud, y que el vicio lo había esparcido la Providencia sólo como pintoresco contraste escénico, como vemos en las novelas: pensaba que la miseria de un cottage consistía tan sólo en la ropa de vestir, que era igual de cálida pero mejor adaptada al ojo del pintor por sus pliegues irregulares y la variedad de colorido de sus remiendos. Creía, en conclusión, que los sueños de los poetas eran las realidades de la vida. Era apuesto, sincero y rico: por esos motivos, cuando entró en sociedad, muchas madres lo cercaron, rivalizando en describirlo con menos exactitud a sus lánguidas y retozonas favoritas: al mismo tiempo las hijas, por cómo se animaba su semblante cuando él se acercaba y cómo lo miraban con ojos chispeantes cuando abría los labios, pronto le hicieron concebir falsas ideas acerca de sus propios méritos y talento. Como le había cogido afición a leer novelas cuando se encontraba solo, le sorprendía descubrir que, excepto en las velas de sebo y de cera, que parpadeaban no por la presencia de un fantasma sino por la falta de pabilo, no existía ninguna base real para aquel montón de agradables imágenes y descripciones que contenían los volúmenes que guardaba en su estudio. Habiendo encontrado, sin embargo, cierta compensación en su vanidad satisfecha, estaba a punto de renunciar a sus sueños, cuando el ser extraordinario que acabamos de describir se interpuso en su camino.

Lo observó con atención; y la misma imposibilidad de formarse una idea precisa del carácter de un hombre totalmente encerrado en sí mismo, que no daba más muestras de prestar atención a los objetos que lo rodeaban excepto el tácito reconocimiento de su existencia que suponía el hecho de evitar el contacto con ellos; permitiendo que su imaginación se figurase todo cuanto halagaba su afición a las ideas extravagantes, no tardó en convertir a este personaje en un héroe novelesco, y decidió fijarse más en la criatura forjada por su imaginación que en la persona que tenía delante. Lo conoció, tuvo muchas atenciones con él, y tanto llegó a progresar su amistad que su presencia era admitida siempre. Poco a poco se fue enterando de que los asuntos de lord Ruthven pasaban por un mal momento y pronto averiguó, por los preparativos que observó en la calle, que se disponía a emprender un viaje. Deseoso de obtener alguna información sobre este singular personaje, que hasta ahora sólo había despertado su curiosidad, insinuó a sus tutores que le había llegado el momento de realizar el viaje, que desde hace muchas generaciones se considera indispensable para que los jóvenes progresen más rápidamente en la carrera del vicio hasta ponerse en pie de igualdad con los ancianos, y deje de parecer que se han caído de un guindo cada vez que se hace alusión a intrigas escandalosas, en plan jocoso o elogioso, según el grado de habilidad desplegado. Los tutores dieron su consentimiento; e inmediatamente Aubrey habló de sus intenciones a lord Ruthven, viéndose sorprendido al recibir de este la propuesta de viajar en su compañía. Halagado por tal muestra de estima, viniendo de alguien que, al parecer, no tenía nada en común con el resto de sus semejantes, aceptó con el mayor agrado, y pocos días después habían cruzado las aguas del Canal.

Hasta entonces, Aubrey no había tenido ocasión de examinar el carácter de lord Ruthven, y ahora comprobó que, aunque fue testigo de muchos de sus actos, los resultados ofrecían unas conclusiones muy diferentes de los motivos aparentes de su conducta. Su compañero era pródigo en su generosidad; el desocupado, el vagabundo y el mendigo recibían de su mano más que suficiente para satisfacer sus necesidades inmediatas. Pero Aubrey no pudo dejar de observar que no daba limosna a la gente virtuosa, reducida a la indigencia por los infortunios que acompañan incluso a la virtud, sino que además le cerraba la puerta con desprecio apenas contenido; pero, cuando un libertino acudía a él en solicitud de ayuda, no para remediar sus necesidades, sino para regodearse en su lujuria, o hundirse todavía más en su iniquidad, lo despedía con gran benevolencia. Sin embargo, eso lo atribuía Aubrey a la importunidad de los viciosos, que por regla general prevalece sobre la retraída timidez de los indigentes virtuosos. En relación con la caridad de Su Señoría había una circunstancia que le impresionaba todavía más: todos los que recibían su limosna comprobaban que esta indefectiblemente traía consigo una maldición, pues todos ellos o bien acababan en el cadalso, o hundidos en la más baja y abyecta miseria. En Bruselas y otras ciudades por donde pasaron, Aubrey observó con sorpresa la manifiesta impaciencia con que su compañero buscaba los centros más de moda del vicio; allí se metió en el ambiente de la mesa de faraón[17]: apostaba y siempre tenía éxito, excepto cuando su antagonista era un conocido tahúr, y entonces perdía más de lo que había ganado; aunque siempre con el mismo rostro inalterable con que solía observar a la gente que lo rodeaba; sin embargo, no pasaba lo mismo cuando se enfrentaba a un joven e irreflexivo novato, o a un desgraciado padre de familia numerosa; en tales casos, su mismo deseo parecía dictar las leyes del azar… dejaba a un lado su aparente ensimismamiento, y le chispeaban los ojos más que a un gato cuando juguetea con un ratón medio muerto. En cada ciudad por donde pasaba, dejaba al joven antes opulento excluido del círculo del que fue ornato, maldiciendo, en la soledad de una mazmorra, el destino que le había puesto al alcance de este desalmado; mientras que muchos padres, acosados por las elocuentes miradas de sus hijos hambrientos, estaban desesperados al haber perdido hasta el último céntimo de su antaño cuantiosa fortuna, con lo cual ni siquiera podían comprar lo imprescindible para calmar sus necesidades más imperiosas. Con todo, nunca obtenía ganancias de la mesa de juego: inmediatamente perdía, para mayor ruina de muchos, hasta la última moneda que acababa de arrebatar a la mano convulsa de un inocente; puede que eso fuera la consecuencia de un cierto grado de conocimiento del juego por su parte, que, sin embargo, no le capacitaba para vencer la astucia de los más experimentados. Aubrey deseaba a menudo hacérselo presente a su amigo, así como rogarle que renunciase a aquel placer de la caridad que resultaba ser la ruina de todos y no contribuía a su provecho; pero lo demoraba… pues cada día esperaba que su amigo le diese alguna oportunidad de hablar con franqueza y abiertamente; sin embargo, eso no ocurría nunca. En su carruaje, y en medio de los más agrestes y espléndidos paisajes naturales, lord Ruthven era el mismo de siempre: sus ojos eran menos elocuentes que sus labios; y aunque Aubrey no se alejaba del objeto de su curiosidad, no obtenía de ello más satisfacción que el constante e inútil deseo de resolver aquel misterio, que para su imaginación exaltada empezaba a asumir cierto aspecto sobrenatural.

Pronto llegaron a Roma, y durante algún tiempo Aubrey perdió de vista a su compañero; lord Ruthven lo abandonó para asistir asiduamente a las tertulias matinales de una condesa italiana, mientras él iba en busca de monumentos conmemorativos de otra ciudad casi desierta. Mientras estaba ocupado en eso, le llegaron cartas de Inglaterra, que abrió con apremiante impaciencia; la primera era de su hermana y no contenía más que muestras de afecto; las otras eran de sus tutores, y la más reciente le asombró; si antes le había pasado por la imaginación que en su compañero residía un poder maléfico, estas cartas casi le proporcionaron motivos suficientes para confirmar sus sospechas. Sus tutores insistían en que abandonase inmediatamente a su amigo, y alegaban que era un sujeto terriblemente depravado, cuyo irresistible poder de seducción hacía que sus licenciosas costumbres fueran todavía más peligrosas para la sociedad. Se había descubierto que su desdén por la adúltera no se debía a que odiase su reputación; sino que, para incrementar su satisfacción, había exigido a su víctima, y compañera suya de culpa, que se precipitase desde el pináculo de la virtud sin tacha a los abismos sin fondo de la infamia y la degradación: en fin, que todas aquellas mujeres a las que él había buscado, al parecer a cuenta de su virtud, se habían quitado la máscara después de su partida, y no habían tenido ningún escrúpulo en exponer toda la deformidad de sus vicios a la mirada pública.

Aubrey decidió dejar a quien todavía no había mostrado a ojos vistas una sola faceta halagüeña de su carácter. Resolvió inventarse algún pretexto plausible para abandonarlo del todo, proponiéndose, entre tanto, vigilarlo más de cerca sin permitir que le pasara inadvertido ni el más nimio detalle. Se introdujo en el mismo círculo social, y pronto se dio cuenta de que Su Señoría intentaba por todos los medios aprovecharse de la inexperiencia de la hija de la dama cuya casa frecuentaba con mayor asiduidad. En Italia es raro que las jóvenes asistan a reuniones de sociedad antes de casarse; por tanto, lord Ruthven se vio obligado a llevar a cabo sus planes en secreto; pero Aubrey no le perdía de vista en todos sus enredos y no tardó en descubrir que había concertado una cita, que muy probablemente acabaría siendo la ruina de una inocente aunque irreflexiva muchacha. Sin perder un minuto más, entró en el cuarto de lord Ruthven y bruscamente le preguntó cuáles eran sus intenciones con respecto a la joven, informándole al mismo tiempo que sabía de buena tinta que iba a verse con ella esa misma noche. Lord Ruthven le respondió que sus intenciones eran las que se supone que tendría cualquiera en una ocasión semejante; y cuando se vio presionado a confesar si pensaba casarse con ella, simplemente se echó a reír. Aubrey se retiró; y, en cuanto escribió una nota anunciando que a partir de entonces se negaba a seguir acompañando a Su Señoría durante el resto del viaje previsto, ordenó a su criado que le buscase nueva vivienda y se fue a visitar a la madre de la joven para informarla de cuanto sabía, no sólo en lo referente a la joven, sino también acerca de la reputación de Su Señoría. Se impidió la cita. Al día siguiente, lord Ruthven se limitó a enviar a su criado, para notificar a Aubrey su pleno consentimiento en la separación; pero no le dio a entender que sospechase que sus planes habían fracasado gracias a él.

Después de dejar Roma, Aubrey dirigió sus pasos a Grecia y, atravesando la península, pronto se encontró en Atenas. Se instaló en casa de un griego; y no tardó en ocuparse personalmente de localizar las trazas marchitas de pasadas glorias en aquellos monumentos que, avergonzados al parecer de registrar las proezas de hombres libres sólo ante esclavos, se habían escondido bajo el suelo protector o los líquenes multicolores.

Bajo el mismo techo que él vivía una criatura tan bella y delicada, que habría podido servir de modelo a un pintor que quisiera plasmar en el lienzo a una de esas huríes que Mahoma promete a los creyentes en su paraíso, excepto que sus ojos revelaban demasiado espíritu para pensar que pudiera ser de las que no tienen alma. Cuando danzaba en la planicie, o subía a paso ligero la ladera de la montaña, ni una gacela habría podido superarla en belleza; pues ¿quién habría cambiado la mirada de sus ojos, que parecían los de la naturaleza animada, por esa otra soñolienta y voluptuosa de animal que sólo se adapta al gusto del epicúreo? Con su andar ligero, Ianthe acompañaba con frecuencia a Aubrey en su búsqueda de antigüedades, y a menudo la inconsciente criatura, ocupada en perseguir una mariposa de Cachemira, revelaba toda la belleza de su cuerpo, flotando al viento por decirlo así, ante la mirada de deseo de él, que, contemplando su figura de sílfide, se olvidaba de la inscripción que acababa de descifrar en una tablilla casi borrada. Cuántas veces, mientras revoloteaba de un lado a otro, su cabellera exhibía, bajo los rayos del sol, unas tonalidades tan delicadamente brillantes y evanescentes, que bien podrían disculpar el olvido del anticuario, que dejaba escapar de su mente el mismo objeto que antes había considerado de importancia vital para una correcta interpretación de determinado pasaje de Pausanias. Pero ¿por qué intentar describir los encantos que todos sienten, pero nadie puede apreciar?

Ianthe era la inocencia, la juventud y la belleza, no afectadas por los salones concurridos y los sofocantes bailes. Mientras él dibujaba aquellos restos, cuyo recuerdo deseaba conservar para días futuros, ella permanecía a su lado, observando la magia de su lápiz al retratar los paisajes del lugar donde había nacido; luego le describía los bailes en círculo, en plena llanura, le pintaba con los brillantes colores de la memoria juvenil la pompa de las bodas que recordaba haber visto de niña; y entonces, volviendo a otros temas que, según parece, habían causado en su ánimo una mayor impresión, le contaba los cuentos sobrenaturales que su niñera no se cansaba de repetirle. Su sinceridad y la aparente fe que ponía en su relato suscitó el interés de Aubrey; y a menudo, cuando le contaba la historia del vampiro lleno de vida, que había pasado mucho tiempo entre sus amigos y parientes más queridos, obligado año tras año a alimentarse con la vida de una hermosa joven para prolongar su existencia durante los meses siguientes, se le helaba la sangre, aunque intentaba reírse de tan fútiles y horribles fantasías.

Pero Ianthe le citó los nombres de algunos ancianos que, por fin, llegaron a descubrir entre ellos a un vampiro vivo, después de encontrar que varios de sus hijos y parientes más próximos habían sido víctimas del apetito de aquel desalmado. Y al comprobar su incredulidad le suplicó que la creyera, pues se había observado que los que osaban dudar de la existencia de los vampiros, siempre terminaban por obtener alguna prueba determinada que les obligaba a reconocer, con gran pena y desolación, que era cierto. Le detalló el aspecto tradicional de esos monstruos, y su horror aumentó al oír una descripción bastante precisa de lord Ruthven. Sin embargo, persistió todavía en persuadirla de que sus temores no estaban fundados, aunque al mismo tiempo le asombraban las numerosas coincidencias que habían contribuido a hacerle creer en el poder sobrenatural de lord Ruthven.

Aubrey empezaba a cogerle cada vez más cariño a Ianthe; su inocencia, tan distinta de las afectadas virtudes de las mujeres entre las que él había buscado su ideal novelesco, conquistó su corazón; y, al tiempo que le parecía ridícula la idea de que un joven educado a la inglesa se casara con una muchacha griega completamente inculta, cada vez se sentía más encariñado con la criatura casi de ensueño que tenía delante. A veces se apartaba de ella en contra de su voluntad y, tras urdir un plan de búsqueda de antigüedades, partía decidido a no regresar hasta haber logrado su objetivo; pero siempre le resultaba imposible fijar la atención en las ruinas que lo rodeaban, en tanto que su mente retenía una imagen que parecía haberse apoderado en exclusiva y legítimamente de sus pensamientos.

Ianthe no se daba cuenta de su amor, y conservaba la misma franqueza infantil que le había seducido desde el primer momento. Siempre parecía separarse de él a regañadientes; pero era porque no tenía a nadie con quien poder visitar sus lugares predilectos, mientras su tutor se hallaba ocupado en descubrir o hacer un boceto de algún fragmento que se había librado de la acción destructora del tiempo. Ianthe había recurrido a sus padres a propósito de los vampiros, y ambos, así como otras personas presentes, confirmaron su existencia, palideciendo de terror ante su solo nombre. Poco después, Aubrey decidió emprender una de sus excursiones, que no le iba a llevar más que unas pocas horas; cuando oyeron el nombre del lugar donde pensaba ir, inmediatamente le suplicaron que no regresara de noche, pues forzosamente tendría que atravesar un bosque en el que ningún griego se quedaría después de la puesta del sol, bajo ningún concepto. Lo describieron como un lugar frecuentado por los vampiros en sus orgías nocturnas, y auguraron las mayores desgracias a quien osara cruzar aquel sendero. Aubrey restó importancia a sus protestas e intentó reírse a carcajadas de la idea; pero, cuando los vio estremecerse ante su atrevimiento al mofarse de un poder infernal superior cuyo sólo nombre parecía helarles la sangre, se calló.

A la mañana siguiente, cuando Aubrey se disponía a partir solo, le sorprendió observar el melancólico semblante de su anfitrión, y le preocupó descubrir que sus palabras, burlándose de la creencia en esos horribles demonios, les hubiese infundido tal terror. Cuando estaba a punto de partir, Ianthe se acercó a su caballo y le suplicó de todo corazón que regresara antes de que la noche permitiera a esos seres poner en práctica todo su poder; él se lo prometió. Sin embargo, sus investigaciones lo tuvieron tan ocupado que no se dio cuenta de que pronto se acabaría la luz del día y que en el horizonte se estaba formando una de esas nubes negras que, en los climas más cálidos, se convierten rápidamente en una masa enorme y vierten todo su furor sobre el abnegado campo. No obstante, montó por fin en su caballo, decidido a recuperar el tiempo perdido: pero era demasiado tarde. El crepúsculo es casi desconocido en estos climas meridionales; el sol se pone en seguida y comienza la noche: y antes de que hubiese recorrido un buen trecho la tormenta se le vino encima… el retumbar de los truenos apenas tenía un momento de reposo… la torrencial lluvia se abría paso por entre el dosel del follaje, en tanto que los deprimentes relámpagos en zigzag parecían caer y estallar a sus pies. De pronto su caballo se asustó y echó a correr, y le llevó con espantosa rapidez a través del bosque enmarañado. El animal se detuvo por fin, agotado, y Aubrey descubrió, a la deslumbrante luz de los relámpagos, que se hallaba cerca de un cobertizo casi enterrado bajo montones de hojas secas y maleza que lo rodeaban. Desmontó y se aproximó con la esperanza de encontrar a alguien que le sirviera de guía hasta la ciudad, o confiando al menos en obtener refugio mientras durase la tormenta. Mientras se acercaba, los truenos cesaron momentáneamente, lo que le permitió oír los espantosos chillidos de una mujer, mezclados con exultantes y contenidas carcajadas de burla, que se prolongaron en un fragor casi continuo.

Estaba asustado; pero, acuciado por el nuevo trueno que retumbaba sobre su cabeza, forzó la puerta de la choza. Se encontró en la más completa oscuridad; no obstante le guió el ruido. Por lo visto su presencia pasó inadvertida; pues, aunque llamó, los gritos continuaron y nadie le prestó atención. De pronto estableció contacto con alguien, al que inmediatamente se aferró; una voz gritó: «¡Otra vez desconcertado!», a lo que siguió una sonora carcajada; y se sintió agarrado por alguien cuya fuerza parecía sobrehumana; decidido a vender su vida lo más cara posible, hizo un esfuerzo; pero fue en vano: fue levantado en vilo y tirado al suelo con enorme fuerza; su enemigo se le echó encima y, poniéndole una rodilla en el pecho, se disponía a rodearle la garganta con las manos… cuando el resplandor de varias antorchas, que penetraba a través de la abertura por donde entraba la luz durante el día, lo deslumbró. El desconocido se levantó en el acto, dejó su presa, atravesó la puerta a todo correr, y unos instantes después ya no se oía el crujir de ramas al abrirse paso por el bosque. La tormenta se había calmado y Aubrey, incapaz de moverse, no tardó en ser oído por los de afuera, los cuales entraron; la luz de sus antorchas iluminó las paredes de adobe y el techo de paja, recubierto de espesos copos de hollín. A petición de Aubrey se pusieron a buscar a la mujer que le había atraído con sus gritos; de nuevo lo dejaron a oscuras; pero cuál no sería su horror cuando, a la luz de las antorchas que habían vuelto a irrumpir, se percató de la presencia del cuerpo etéreo de su bella guía en forma de cadáver inanimado. Cerró los ojos, esperando que no fuera sino una visión de su mente trastornada; pero, cuando los abrió de nuevo, volvió a ver la misma figura tendida a su lado.

No había color en sus mejillas, ni siquiera en sus labios; no obstante, la inmovilidad de su semblante parecía casi tan atractiva como la vida que antaño residió allí: tenía manchas de sangre en el cuello y en el pecho, y en su garganta quedaban señales de dientes que le habían abierto una vena. Al verla, los hombres la señalaron con el dedo y, sobrecogidos por el pánico, gritaron todos a una:

—¡Un vampiro! ¡Un vampiro!

Rápidamente construyeron una litera y sobre ella depositaron a Aubrey junto a la que últimamente había sido objeto de tan radiantes y encantadoras visiones, ahora tronchadas en flor como su vida misma. No era ya dueño de sus pensamientos… tenía la mente embotada y parecía evitar cualquier tipo de reflexión y refugiarse en el vacío… casi sin darse cuenta, sostenía en la mano una daga desenvainada de forma extraña que se había encontrado en la choza. No tardaron en tropezarse con los distintos grupos encargados de buscar a la joven a quien su madre había echado de menos. Sus gritos lastimeros, a medida que se acercaban a la ciudad, previnieron a los padres acerca de la espantosa catástrofe. Sería imposible describir su dolor; pero, cuando averiguaron la causa de la muerte de su hija, miraron a Aubrey y le señalaron el cadáver. Estaban desconsolados; ambos murieron con el corazón destrozado.

Una vez acostado, Aubrey padeció una fiebre intensa y a menudo deliraba: invocaba a lord Ruthven y a Ianthe… por algún inexplicable cúmulo de circunstancias parecía suplicar a su antiguo compañero que le perdonara la vida al ser que él amaba. Otras veces profería imprecaciones contra él y lo maldecía como destructor de su felicidad. Sucedió que por aquel entonces lord Ruthven llegó a Atenas y, por el motivo que sea, al enterarse del estado de Aubrey, se instaló inmediatamente en la misma casa y se convirtió en su asiduo acompañante. Cuando este último se recobró de su delirio, se horrorizó y sobresaltó al ver al hombre cuya imagen asociaba ahora con un vampiro; pero lord Ruthven, con palabras amables que casi implicaban arrepentimiento por haberlo abandonado, y más aún con su preocupación y cuidado, y con las atenciones que le mostró, no tardó en habituarlo a su presencia.

Su Señoría parecía completamente cambiado; ya no era aquel ser apático que tanto había asombrado a Aubrey; pero, tan pronto como su convalecencia empezó a hacer rápidos progresos, poco a poco volvió a recuperar su antiguo estado de ánimo, y Aubrey no observó ningún cambio en él, salvo que a veces lo sorprendía mirándolo fijamente, con una sonrisa de malévola exultación en los labios: no sabía por qué, pero aquella sonrisa le obsesionaba. Durante la última fase de recuperación del inválido, lord Ruthven se dedicó aparentemente a contemplar las olas levantadas por la brisa refrescante, o a seguir el curso de las constelaciones, que giran, como nuestro mundo, alrededor del sol inmóvil… a decir verdad, parecía querer ocultarse a las miradas ajenas.

La mente de Aubrey quedó muy debilitada a causa de aquella conmoción, y la flexibilidad de espíritu que antaño le había distinguido ahora parecía haberle abandonado para siempre. Se había vuelto tan amante de la soledad y del silencio como lord Ruthven; pero, por mucho que desease la soledad, su mente no podía hallarla en las cercanías de Atenas; si la buscaba entre las ruinas que antes había frecuentado, le acompañaba la imagen de Ianthe; si la buscaba en los bosques, sus pasos ligeros parecían vagar entre la maleza en busca de la modesta violeta; luego, de pronto cambiaba de opinión y su alocada imaginación le hacía ver a su amada con el rostro pálido, la garganta ensangrentada y una mansa sonrisa en los labios. Aubrey decidió huir de aquellos escenarios, en los que cada detalle originaba en su mente amargas asociaciones.

Propuso a lord Ruthven, a quien se sentía obligado por los solícitos cuidados que de él había recibido durante su enfermedad, visitar juntos aquellas regiones de Grecia que todavía no habían visto. Viajaron en todas direcciones, y buscaron los lugares vinculados con algún recuerdo: pero, a pesar de apresurarse de un lugar a otro, no parecían prestar atención a lo que miraban. Oyeron hablar mucho de salteadores, pero poco a poco empezaron a hacer caso omiso de esas informaciones, que ellos imaginaban que se trataba de una invención de individuos interesados en suscitar la generosidad de aquellos a quienes defendían de los supuestos peligros. Por consiguiente, desoyendo las advertencias de los aldeanos, en una ocasión viajaron con solo una reducida escolta, más bien para servirles de guía que de defensa. Sin embargo, nada más entrar en un angosto desfiladero, en el fondo del cual discurría un torrente, entre abundantes montones de rocas desprendidas de los precipicios de los alrededores, tuvieron motivo para arrepentirse de su descuido; pues, apenas hubo entrado todo el grupo en el estrecho desfiladero, cuando las balas empezaron a silbar muy cerca de sus cabezas y el eco repetía el estampido de varias armas de fuego, lo cual les sobresaltó. En un momento la escolta les había abandonado y, ocultándose detrás de las rocas, habían comenzado a disparar en la dirección de donde provenían las detonaciones. Imitando su ejemplo, lord Ruthven y Aubrey se ocultaron de momento tras la curva protectora del desfiladero; pero, avergonzados de haber sido detenidos de esa manera por un enemigo que les ordenaba avanzar lanzándoles gritos de insulto, y estando expuestos a una matanza inevitable si a alguno de los salteadores se le ocurría trepar a lo alto para sorprenderles por la espalda, inmediatamente decidieron abalanzarse en busca del enemigo. Apenas habían abandonado la protección de las rocas cuando lord Ruthven recibió un disparo en la espalda, que lo tiró al suelo. Aubrey se apresuró a ayudarlo; y, dejando de prestar atención a la contienda o al propio peligro que corría, no tardó en verse rodeado, para su sorpresa, por los rostros de los salteadores… pues, viendo que habían herido a lord Ruthven, los de la escolta depusieron las armas de inmediato y se rindieron.

Prometiéndoles una fuerte recompensa, Aubrey no tardó en persuadirlos de que llevaran a su amigo herido a una cabaña cercana; y, tras convenir con ellos un rescate, dejaron de molestarlo con su presencia… se limitaron a vigilar la entrada hasta que regresara su camarada con la suma prometida, para lo cual tenía una orden de entrega. Las fuerzas de lord Ruthven iban disminuyendo rápidamente; al cabo de dos días apareció la gangrena y la muerte parecía avanzar a toda prisa. Su comportamiento y su aspecto no habían cambiado; parecía tan indiferente al dolor como lo había sido a las cosas que lo rodeaban: pero hacia el final de la última tarde parecía estar preocupado y con frecuencia miraba fijamente a Aubrey, el cual le ofreció su ayuda con más sinceridad de lo habitual.

—¡Ayudadme! ¡Podéis salvarme!… podéis hacer todavía más… no se trata de mi vida, cuya pérdida me preocupa tan poco como la del día que se acaba; pero podéis salvar mi honor, el honor de vuestro amigo.

—¿Cómo? ¡Decidme cómo! Haría cualquier cosa —respondió Aubrey.

—Os pido bien poco… mi vida declina a ritmo acelerado… no os lo puedo explicar todo, pero si quisierais ocultar todo lo que sabéis de mí, mi honor quedaría libre de mancha a los ojos del mundo… y si mi muerte fuera ignorada en Inglaterra durante algún tiempo… yo… yo… pero mi vida…

—No se sabrá nada.

—¡Jurádmelo! —exclamó el moribundo, incorporándose con exultante violencia—. Jurádmelo por todo cuanto vuestra alma venera, por todos vuestros temores naturales, juradme que durante un año y un día no revelaréis a ningún ser vivo ni mis delitos ni mi muerte, pase lo que pase, o veáis lo que veáis.

Parecía que sus ojos iban a salirse de las órbitas.

—¡Lo juro! —dijo Aubrey.

Lord Ruthven se dejó caer sobre la almohada, riéndose, y seguidamente expiró.

Aubrey se retiró a descansar, pero no durmió; las variadas circunstancias que habían concurrido en sus relaciones con este hombre acudían a su mente, y no sabía por qué; cuando se acordó del juramento, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, como si tuviera el presentimiento de que le aguardaba algo horrible. A la mañana siguiente se levantó muy temprano y, cuando estaba a punto de entrar en el cobertizo donde había dejado el cadáver, se encontró con un salteador, quien le informó que ya no se encontraba allí, pues, mientras Aubrey descansaba, él y sus camaradas lo habían llevado a la cima de un monte cercano, conforme a la promesa dada a Su Señoría, a fin de exponer su cadáver al primer rayo helado de la luna. Aubrey se sorprendió y, llevándose varios de los hombres, decidió enterrarlo en el lugar donde yacía. Pero cuando llegó a la cima no encontró rastro alguno ni del cadáver ni de las ropas, aunque los salteadores juraron que habían depositado el cuerpo sobre una roca idéntica a la que le habían señalado. Durante algún tiempo, la atónita mente de Aubrey se perdió en conjeturas, pero al fin regresó, convencido de que habían enterrado el cadáver por su cuenta para quedarse con su ropa.

Harto de un país en el que se había enfrentado a tan terribles infortunios, y en el que al parecer todo conspiraba a realzar aquella supersticiosa melancolía que se había apoderado de su espíritu, decidió abandonarlo, y no tardó en llegar a Esmirna. Mientras esperaba un barco que le llevase a Otranto o a Nápoles, se ocupó de poner en orden algunos efectos personales que pertenecieron a lord Ruthven. Entre otras cosas había un estuche que contenía varias armas ofensivas, más o menos adecuadas para causar la muerte a la víctima. Había varias dagas y yataganes. Mientras les echaba una ojeada y examinaba sus curiosas formas, cuál no sería su sorpresa al encontrar una vaina, cuya ornamentación parecía del mismo estilo que la daga descubierta en la funesta choza; se estremeció; y, apresurándose a conseguir más pruebas, encontró el arma, y pueden imaginar su horror cuando descubrió que, aunque tenía una forma peculiar, encajaba perfectamente en la vaina que tenía en sus manos. Sus ojos ya no parecían necesitar más pruebas… no podían apartarse de la daga; sin embargo, deseaba no creer lo que parecía evidente; pero la peculiar forma del arma y las mismas tonalidades del puño y de la vaina eran igual de espléndidas y no dejaban lugar a dudas; además había gotas de sangre en ambas piezas.

Abandonó Esmirna y, al pasar por Roma, de vuelta a casa, sus primeras averiguaciones estuvieron relacionadas con la joven que él había intentado arrebatar a las artes seductoras de lord Ruthven. Sus padres estaban en apuros, habían perdido su fortuna, y nadie había oído hablar de ella tras la partida de Su Señoría. Aubrey casi perdió el juicio ante tantos horrores repetidos; temía que la joven hubiese caído víctima del que destruyó a Ianthe. Se volvió taciturno y callado; y su única ocupación consistía en meter prisa a los postillones, como si fuese a salvar la vida de algún ser querido. Llegó a Calais; una brisa, que parecía obedecer a sus deseos, no tardó en llevarle a las costas inglesas; se dio prisa en llegar a la mansión de sus padres, y una vez allí, gracias a los abrazos y las caricias de su hermana, pareció olvidarse por un momento de los malos recuerdos del pasado. Si antaño se había ganado ella su afecto con sus caricias infantiles, ahora que empezaba a aparecer la mujer su compañía era todavía más atrayente.

La señorita Aubrey carecía de esa gracia cautivadora que atrae las miradas y provoca la admiración en las reuniones mundanas. No poseía esa brillantez superficial que sólo existe en la atmósfera caldeada de un salón concurrido. Sus ojos azules nunca se le iluminaban porque hubiera tras ellos un espíritu frívolo. Tenía un encanto melancólico que no parecía provocado por el infortunio, sino por algún sentimiento íntimo que parecía indicar un alma consciente de un destino más radiante. Sus andares no tenían ese paso ligero capaz de extraviarse adondequiera que pudiese atraerlo una mariposa o un color… eran sosegados y melancólicos. Cuando se encontraba sola, nunca se le iluminaba el rostro con una sonrisa de júbilo; pero cuando su hermano le expresaba su afecto, y olvidaba en su presencia las penas que, según ella sabía, turbaban su sosiego, ¿quién habría cambiado su sonrisa por la de la voluptuosidad? Parecía como si aquellos ojos, aquel rostro, se comportaran de acuerdo con las circunstancias de su nacimiento. Sólo tenía dieciocho años y todavía no había sido presentada en sociedad, pues sus tutores habían creído más conveniente que la presentación se aplazara hasta que su hermano regresara del continente y pudiera protegerla. Por tanto, se decidió que la próxima recepción, que tendría lugar muy pronto, sería el momento de su entrada en el «gran mundo». Aubrey habría preferido quedarse en la mansión de sus padres y poder seguir cebando la melancolía que le agobiaba. No podía sentir interés por las frivolidades de las reuniones de moda, cuando le atormentaban tanto los sucesos que había presenciado; pero decidió sacrificar su propio bienestar a fin de proteger a su hermana. Pronto llegaron a Londres y se prepararon para la recepción que había sido anunciada para el día siguiente.

La concurrencia era excesiva… hacía mucho tiempo que no se celebraba ninguna recepción y todos los que deseaban gozar del favor real acudieron a ella. Aubrey estuvo allí con su hermana. Mientras se mantenía apartado en una esquina del salón, indiferente a cuanto sucedía a su alrededor, y recordando que fue en aquel mismo lugar donde vio por primera vez a lord Ruthven… de pronto sintió que lo agarraban del brazo, y una voz que reconocía demasiado bien le susurró al oído:

—Recordad vuestro juramento.

Apenas tuvo valor para volverse, por miedo a ver un espectro que pudiera atacarlo, cuando divisó, a escasa distancia, al mismo personaje que le había llamado la atención en aquel mismo sitio la primera vez que entró en sociedad. Lo miró hasta que sus piernas casi se negaron a soportar su peso, viéndose obligado a cogerse al brazo de un amigo y a abrirse paso entre la muchedumbre; luego se arrojó al interior de su carruaje y ordenó que lo llevasen a casa.

Al llegar a su casa, se puso a recorrer la habitación de un lado a otro con paso rápido, y se sujetó la cabeza con las manos como si temiera que sus pensamientos la fueran a hacer estallar. De nuevo se enfrentaba a lord Ruthven… todos los detalles acudieron a su mente en atroz sucesión… la daga… su juramento. Se animó, no creía posible… ¡que los muertos resucitasen! Sin duda su imaginación evocaba la imagen que ocupaba sus pensamientos. Resultaba imposible que aquello fuese real… por tanto, decidió regresar de nuevo a la vida social; pues, aunque intentó preguntar acerca de lord Ruthven, no pudo despegar los labios para pronunciar el fatídico apellido, y no logró obtener información. Unos cuantos días después asistió con su hermana a una reunión en casa de un pariente cercano. Confiando a su hermana al cuidado de una matrona, se retiró a un lugar apartado, y allí se entregó de lleno a sus cavilaciones, que le carcomían el alma. Por último, al ver que muchos asistentes se estaban marchando, se animó y entró en otro aposento, donde encontró a sus hermana rodeada de varias personas, con las que parecía mantener una conversación en serio; intentó pasar y acercarse a ella, cuando un hombre, al que rogó que se apartara, se volvió y le reveló las facciones que más aborrecía.

Aubrey dio un salto hacia delante, agarró a su hermana del brazo y, con paso apresurado, la obligó a salir a la calle: una vez en la puerta se vio estorbado por una multitud de criados que esperaban a sus señores y, mientras se abría paso entre ellos, oyó de nuevo aquella voz que le susurró al oído: «¡Recordad vuestro juramento!». No se atrevió a volverse, sino que, metiendo prisa a su hermana, pronto llegaron a casa.

Aubrey casi se volvió loco. Si antes le obsesionaba una idea fija, cuánto más no le absorbería ahora que la certeza de que el monstruo había vuelto de nuevo a la vida activaba sus pensamientos. Las atenciones de su hermana ahora le dejaban indiferente, y en vano le suplicó ella que le explicase la causa de su repentino cambio de actitud. Él sólo dijo unas cuantas palabras, que la horrorizaron. Cuanto más pensaba, más desconcertado se sentía. Su juramento le asustaba; ¿iba a permitir, pues, que este monstruo vagara en completa libertad, arruinando con su aliento mefítico a todas las personas que él quería?, ¿no iba a impedir sus avances? Su propia hermana podía verse afectada. Pero, aunque rompiera el juramento y revelara sus sospechas, ¿quién le iba a creer? Pensó en emplear su propia mano para liberar al mundo de semejante malvado; pero recordó que ya había burlado a la muerte en una ocasión. Durante varios días permaneció en ese estado; encerrado en su aposento, no veía a nadie y sólo comía cuando su hermana, hecha un mar de lágrimas, iba a implorarle que, por su propio bien, respaldase a la naturaleza. Por fin, incapaz de seguir soportando la quietud y la soledad, abandonó la casa, vagó de una calle a otra, deseando huir de la imagen que lo atormentaba. Se volvió descuidado en el vestir y se paseaba, exponiéndose tanto al sol del mediodía como a la humedad de medianoche. Estaba irreconocible; al principio solía regresar a casa al atardecer; pero al final se tumbaba en el suelo a descansar dondequiera que le sorprendiera la fatiga. Preocupada por su seguridad, su hermana contrató a varias personas para que le siguieran; pero Aubrey no tardó en distanciarse de ellas, pues huía del más rápido de los perseguidores… el pensamiento. Su actitud, sin embargo, cambió de pronto. Sobrecogido por la idea de que su ausencia había dejado a todos sus amigos expuestos a los ataques de un demonio cuya existencia ignoraban, decidió integrarse de nuevo en la vida social y vigilarlo de cerca, con la intención de prevenir, a pesar de su juramento, a cuantos entablaran una relación íntima con lord Ruthven. Pero cuando entraba en un salón, sus miradas extraviadas y suspicaces eran tan llamativas, sus estremecimientos íntimos tan visibles, que al final su hermana se vio obligada a pedirle que se abstuviera, aunque sólo fuera por ella, de frecuentar una sociedad que tan profundamente le afectaba. No obstante, cuando esta reprimenda resultó inútil, sus tutores juzgaron oportuno intervenir y, temiendo que se estuviese volviendo loco, consideraron que era el momento adecuado para reasumir aquella obligación que les habían impuesto los padres de Aubrey.

Deseosos de evitarle los agravios y sufrimientos a que se exponía en sus vagabundeos diarios, así como de impedir que mostrara en público esas marcas de lo que ellos consideraban locura, contrataron a un médico para que residiese en la casa y cuidase de él continuamente. Aubrey apenas pareció darse cuenta de eso, tan absorto estaba en la terrible idea que le obsesionaba. Finalmente su incoherencia llegó a tal extremo que fue confinado en su cámara. Allí solía pasarse días enteros, incapaz de reaccionar. Estaba demacrado y sus ojos habían adquirido un brillo vidrioso; sólo daba muestras de afecto y de reconocimiento cuando su hermana entraba; entonces se sobresaltaba y, cogiéndole las manos con una expresión que la afligía profundamente, le pedía que no lo tocase.

—Ah, no lo toquéis… si vuestro amor por mí representa algo, ¡no os acerquéis a él!

Sin embargo, cuando ella le preguntaba que a quién se refería, su única respuesta era esta: «¡Cierto! ¡Cierto!», y volvía a sumirse en un estado del que ni ella misma podía sacarlo. Esta situación duró varios meses: sin embargo, a medida que pasaba el año, poco a poco sus incoherencias llegaron a ser menos frecuentes, y su mente se libró en parte de su melancolía, en tanto que sus tutores observaron que varias veces al día contaba con los dedos un número determinado, y luego sonreía.

Casi había transcurrido el plazo cuando, el último día del año, uno de sus tutores entró en su aposento y se puso a comentar con el médico la triste circunstancia de que Aubrey estuviese en una situación tan espantosa, precisamente en vísperas de la boda de su hermana. Estas palabras atrajeron inmediatamente la atención de Aubrey, que preguntó con ansiedad con quién se iba a casar. Contentos por esta señal de que estaba recuperando el juicio, del que temían se viera privado para siempre, mencionaron el nombre del conde de Marsden.

Creyendo que se trataba de algún joven conde a quien sin duda había conocido en sociedad, Aubrey pareció alegrarse y los sorprendió todavía más al expresarles su intención de asistir a las nupcias y su deseo de ver a su hermana inmediatamente. No le respondieron, pero a los pocos minutos su hermana entró a verlo. Al parecer era de nuevo sensible al influjo de la encantadora sonrisa de ella; pues la estrechó contra su pecho, le besó la mejilla, mojada por las lágrimas de alegría que le brotaron ante la idea de que su hermano se mostraba sensible de nuevo a las expresiones de cariño. Empezó a hablar con su entusiasmo habitual y a felicitarla por su matrimonio con una persona tan distinguida por su linaje y su talento, cuando de repente observó el medallón que llevaba prendido al pecho; lo abrió y, cuál no sería su sorpresa, al reconocer los rasgos del monstruo que tanto había influido en su vida. Le arrancó el retrato en un paroxismo de rabia y lo pisoteó. Al preguntarle ella por qué había destruido la imagen de su futuro esposo, él la miró como si no la comprendiera; luego, cogiéndole las manos y mirándola con una frenética expresión en el semblante, le hizo jurar que nunca se casaría con ese monstruo, pues él…

Pero no pudo seguir… pareció como si aquella voz le volviese a pedir que recordase su juramento… de pronto se volvió, creyendo que lord Ruthven estaba cerca de él, pero no vio a nadie. Mientras tanto, entraron los tutores y el médico, que lo habían oído todo y pensaban que se trataba de otra recaída en su trastorno, y separándolo de la señorita Aubrey, le rogaron que abandonase la estancia. Aubrey cayó de rodillas ante ellos, les imploró, les suplicó que aplazasen la boda aunque no fuese más que un solo día. Atribuyendo eso al ataque de locura del que le suponían víctima, intentaron tranquilizarlo y se retiraron.

Lord Ruthven había ido a verlo la mañana siguiente a la recepción, y le negaron la entrada como a todos los demás. Cuando se enteró de la mala salud de Aubrey, inmediatamente comprendió que él era la causa; pero cuando supo que lo habían declarado loco, apenas pudo ocultar su júbilo y su felicidad a los que le habían dado esa información. Corrió a casa de su antiguo compañero y, con su asidua presencia, y gracias al profundo afecto que simuló sentir por su hermano y al interés por su destino, poco a poco se ganó la voluntad de la señorita Aubrey. ¿Quién habría podido resistirse a su poder? Tenía tantos afanes y peligros que contar… podía hablar de sí mismo como de un individuo que no encontraba comprensión en ningún otro ser de este atestado mundo, salvo en aquella a quien se dirigía; podía decir cómo, desde que la conoció, su existencia había empezado a parecer digna de ser conservada, aunque sólo fuera para poder escuchar sus dulces acentos; en fin, supo utilizar tan bien el arte viperino de la seducción y el halago, o así fue la voluntad del destino, que se ganó su afecto. Cuando finalmente le correspondió el título de la rama más antigua del árbol familiar, obtuvo una importante embajada, lo que le sirvió como excusa para acelerar la celebración de la boda (a pesar del deplorable estado del hermano de ella), que iba a tener lugar el mismo día de su partida al continente.

Cuando el médico y sus tutores lo dejaron solo, Aubrey intentó sobornar a la servidumbre, pero en vano. Pidió pluma y papel, y se los dieron; escribió una carta a su hermana, conjurándola, si valoraba su propia felicidad y su honor, así como el honor de los que ahora yacían en la tumba, que una vez la sostuvieron en sus brazos como su única esperanza y la de su casa, a que retrasara aunque sólo fuese unas horas la boda, a la que auguraba las mayores calamidades. Los criados prometieron entregarla; pero se la dieron al médico, el cual pensó que era mejor no atormentar más a la señorita Aubrey con lo que él consideraba desvaríos de un maníaco. Pasó la noche sin que nadie de la casa durmiera, ocupados en los preparativos de la ceremonia del día siguiente; y Aubrey los oyó, con un horror más fácil de imaginar que de describir. Llegó la mañana y el ruido de los carruajes estalló en sus oídos. Aubrey estaba cada vez más desesperado. La curiosidad de la servidumbre hizo que se descuidara la vigilancia; poco a poco se fueron escabullendo, dejando sólo de guardia a una vieja indefensa. Aubrey aprovechó la oportunidad, salió de golpe de la habitación y en un momento se encontró en el salón donde se hallaban reunidos casi todos. Lord Ruthven fue el primero en percatarse de su presencia: inmediatamente se acercó y, cogiéndolo del brazo con fuerza, se lo llevó rápidamente del salón, mudo de rabia. Cuando llegaron a la escalera lord Ruthven le susurró al oído:

—Recordad vuestro juramento y sabed que, si vuestra hermana no se casa hoy conmigo, quedará deshonrada. ¡Las mujeres son tan frágiles!

Diciendo esto, lo empujó hacia sus sirvientes, los cuales, alertados por la vieja criada, habían acudido en su busca. Aubrey no pudo resistir más; al no encontrar desahogo su rabia, se le rompió un vaso sanguíneo, y lo llevaron a la cama. No se mencionó esto a su hermana, que no estaba presente cuando él entró, ya que el médico tenía miedo de que eso la alterase. Se celebró la boda y los recién casados abandonaron Londres.

La debilidad de Aubrey fue en aumento; la efusión de sangre presentaba todos los síntomas de que su final se acercaba. Ordenó llamar a los tutores de su hermana y, cuando sonaron las doce campanadas de la medianoche, relató tranquilamente lo que el lector acaba de leer… inmediatamente después murió.

Los tutores se apresuraron a proteger a la señorita Aubrey; pero cuando llegaron, era demasiado tarde. Lord Ruthven había desaparecido, ¡y la hermana de Aubrey acababa de saciar la sed de un VAMPIRO!

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LITERATURA Y TELEVISIÓN: UNA COLABORACIÓN FRUCTÍFERA (PARTE I)

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Hoy para hacer algo nuevo voy a acercaros a algunas libros que han sido adaptados a serie o miniserie, como tengo unas cuantas adaptaciones de este tipo en principio voy a dividir la entrada en dos partes.

Antes de entrar en materia quiero dejar claro que, al igual que en la entrada libros dentro de libros: cuando la literatura se retroalimenta, las series que van a componer las dos entradas que en principio van a componer esto, son una selección que no tienen por qué coincidir con lo que incluiría otra persona, y también dejar claro desde el principio que voy a seguir dos premisas muy sencillas: que la adaptación de los libros haya sido a serie o a miniserie y haber leído el libro y visto la serie/miniserie

AMERICAN GODS (2017)

Novela de Neil Gaiman adaptada por la cadena Starz a la pequeña pantalla, en ambos se nos cuenta la historia de Shadow Moon y el viaje que realiza en compañía de Wednesday a través de Estados Unidos.

En si el libro es un volumen bastante curioso, a la par que un poco difícil de leer, ya que a través del libro y del viaje que realizan Shadow y Wednesday van, no solo recorriendo el país y pasando por sitios de todo tipo, sino que también van encontrando diversos personajes de diferentes mitologías y credos.

Actualmente la adaptación televisiva de este volumen, fantásticamente adaptado, dicho sea de paso, tiene una temporada que abarca, más o menos la mitad del libro, y está prevista, en algún momento del futuro una segunda temporada, que presumiblemente abarcará todo lo que no se ha contado en la temporada ya estrenada

CORMORAN STRIKE: EL CANTO DEL CUCO Y EL GUSANO DE SEDA (2017)

Novelas de Robert Galbraith (seudónimo de J. K.Rowling) en torno a un detective privado que en el caso del canto del cuco investigará la muerte de una modelo, y en el del gusano de seda, inicialmente investigará la desaparición de un escritor.

En el caso que nos ocupa, hablamos de una adaptación de la BBC a la pequeña pantalla, la adaptación del primer volumen de la serie de Cormoran Strike (el canto del cuco) se compone de tres capítulos de una hora y la adaptación, al igual que en el caso anterior es muy fiel al texto del que parte.

En cuanto al segundo volumen (el gusano de seda) en el momento de redactar esto, están comenzando a emitir la temporada, y supongo que esta será similar a la anterior en cuanto a número de episodios y duración

EL CUENTO DE LA CRIADA (2017)

En el caso de esta novela, Margaret Atwood (la autora de la novela) nos presenta un país occidental en el que ha habido un golpe de estado y ha triunfado un gobierno de corte teológico en el que muchos derechos considerados como básicos (especialmente relativos a mujeres y a homosexuales) han sido cortados de raíz y se ha creado una sociedad basada en las sagradas escrituras.

En el caso presente, encontramos una serie de una temporada, y con una segunda en camino, que abarca prácticamente la totalidad del texto del que parte, creo que tanto el libro como la serie son muy recomendables, especialmente para un público femenino, ya que toca temas especialmente relacionados con la mujer (OJO, no digo que a los hombres no les vaya a gustar o que no deban leerlo)

La verdad es que creo que aunque la serie es realmente buena, que merece ser vista y que todos los premios que se ha llevado son pocos y bien merecidos, estamos ante un caso en el que el libro es mejor que la serie en el aspecto de que algunos detalles  del libro en la serie han sido cambiados y rebajados bastante (por ejemplo el marido de Offred), y en los que no voy a entrar a dar más detalles por si alguien tras leer esto se anima a darle una oportunidad al libro y a la serie, o a uno de los dos

LOS PILARES DE LA TIERRA

Novela de Ken Follet centrada en la construcción de una catedral en Inglaterra, en si el libro está muy bien ya que a través del libro se ve el cambio del estilo románico al gótico

En el caso de esta novela, recuerdo que la serie era muy fiel al libro y que los pocos cambios que hubo se dieron al final en detalles que si mal no recuerdo que en mi círculo no sentaron muy bien, más que nada porque cambiaban totalmente el remate

JUEGO DE TRONOS (2011- )

Este caso es un caso especial y raro, en el momento de redactar esto, existen cinco libros, tres precuelas literarias y una serie de seis temporadas y cuyo final se espera para 2019

Es uno de esos casos raros en los que solo puedo decir que la serie es mejor que el libro, ya que el estilo del autor no acaba de gustarme, amén de que es excesivamente lento; a pesar de esto me gustaría decir que la serie ha perdido bastante, ya que pese a que al principio era un poco más lenta y costaba más ponerse los capítulos eran bastante mejores que los de las últimas temporadas, a pesar de lo cual, voy a terminar de verla

MENCIÓN HONORÍFICA: BUENOS PRESAGIOS (TERRY PRATCHET Y NEIL GAIMAN)

Este caso lo voy a mencionar de pasada ya que aunque el libro lo he leído, la serie está prevista para algún momento del próximo año 2018, con lo cual lo único que se puede hacer de momento es esperar a ver que han hecho.

En cuanto al libro que es de lo que puedo hablar, es una cosa divertidísima, y una visión que creo es bastante ácida sobre la contaminación el calentamiento global y una serie de temas a nivel de las personas

COMENTARIO FINAL

Me gustaría dejar claro que los años, son los años de estreno de las series, no los de publicación de los libros.

Por otra parte espero que esta entrada (y su secuela) os animen a leer los libros y a ver las series de las que vamos a hablar en ambas

BOOKTAG DE HALLOWEEN

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¿CUÁL ES TU LIBRO DE TERROR FAVORITO?

Los cuentos de Edgar Allan Poe, las leyendas de Bécquer y los cuentos de amor locura y muerte de Horacio Quiroga

¿QUÉ LIBRO TE HA DADO MÁS MIEDO O SENSACIÓN DE ANGUSTIA?

Hay una novela de Iker Jiménez que se llama camposanto que cuando la leí tuve pesadillas realmente gordas

¿CUÁL ES TU HECHICERO O BRUJO FAVORITO?

Los gemelos Weasley de Harry Potter.

¿CUÁL ES TU VAMPIRO FAVORITO?

Drácula, es uno de los pilares de la literatura vampírica desarrollada a lo largo del último siglo

¿DE QUE PERSONAJE DE FICCIÓN TE DISFRAZARÍAS EN HALLOWEEN?

De Darth Vader, es un clásico del cine que impone mucho

PORTADA MÁS ESCALOFRIANTE

Las de la colección Valdemar Gótica

PELÍCULA DE MIEDO FAVORITA

Pesadilla en Elm Street (1984) la he visto varias veces y quizá lo que más miedo da es que aún me cuesta distinguir cuando los protagonistas duermen y cuando están despiertos

SI HICIERAS UNA FIESTA CON PERSONAJES O AUTORES ¿A QUIÉN INVITARÍAS?

A cualquier autor o personaje que tuviera una buena historia que contar y que supiera contarla bien

ESCRITOR DE MIEDO O SUSPENSE FAVORITO

imagen de wikipedia.org

Edgar Allan Poe

SI TUVIERAS QUE ESCOGE UNA CRIATURA MÁGICA OSCURA ¿CUÁL SERÍA?

Elegiría a los yokai japoneses dan bastante miedo

¿QUÉ ESCOGERÍAS?

  1. ÁNGEL O DEMONIO: ambos
  2. LIBROS DE TERROR (GORE) O SUSPENSE (MISTERIOS): depende de lo que busque en cada momento
  3. FRANKENSTEIN O DRACULA: drácula
  4. ASUSTAR O QUE TE ASUSTEN: ambos
  5. HALLOWEEN O DÍA DE LOS MUERTOS: halloween

CINCO PELÍCULAS Y DOS LIBROS PARA CELEBRAR HALLOWEEN EN FAMILIA

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Hoy os traigo como preámbulo a la celebración de este año de halloween tres películas y dos libros para ver o leer en familia en esta (o en cualquier otra época del año)

Empezaremos por las películas y luego pasaremos a hablar de los libros

PESADILLA ANTES DE NAVIDAD

Jack, señor de Halloween, cansado de su reinado de terror descubre la Navidad y queda prendado de ella. Por ese motivo decide mejorarla, haciendo su propia versión de la festividad. Para llevarla a cabo, secuestra a Santa Claus y lo sustituye. Todos sus sicarios deben trabajar en el nuevo proyecto de Navidad. Sólo Sally, su novia, ve el error que está cometiendo.

Producida por el director Tim Burton, creo que es una película ideal para ver en familia, ya que creo que no es excesivamente aterradora para verla con niños

EL RETORNO DE LAS BRUJAS

Tres brujas son condenadas tras realizar un hechizo, pero tiempo después volverán a la vida por una imprudencia cometida por alguien…

Este caso encontramos como tres brujas del pasado reviven en la actualidad y como buscan provocar el caos mientras van descubriendo la vida moderna

LA NOVIA CADAVER

Adaptación de un cuento popular según el cual un joven se casa con una muerta.

Volvemos por segunda vez al universo animado de Tim Burton, en este caso creo que es interesante ver la película, al margen de la temática, por el contraste del mundo de los vivos y el de los muertos en la época en la que está ambientada

LA TORRE DEL TERROR

Varias personas desaparecen en el ascensor de un hotel mientras subían a sus habitaciones, años después unos investigadores tratarán de ayudar a estas personas a pasar al otro lado y saber que les pasó.

Esta película salió hace ya varios años de la factoría Disney, lo cual creo que es una garantía de que su temática es familiar y adecuada para ver con niños

SOMBRAS TENEBROSAS

Tras emigrar a América un hombre sufrirá la maldición de una bruja a la que hizo daño; maldición que lo convertirá en vampiro y llevará a su familia a la ruina.

Basada en una serie y de nuevo dirigida por Tim Burton, al igual que las anteriores creo no es muy terrorífica, aunque sí resulta bastante oscura en el estilo, en este caso sugiero hacer un primer visionado y luego decidir si conviene verla con niños o no

LAS BRUJAS (ROALD DAHL)

Las brujas de todo el mundo, bajo la apariencia de señoras corrientes, están celebrando su Congreso Anual. Han decidido aniquilar con un ratonizador mágico a todos los niños. ¿Conseguirán vencerlas?

Escrito por Roald Dahl, el libro es (al igual que otras obras del mismo autor) realmente divertido, personalmente creo que es muy recomendable para leerlo con niños

EL LIBRO DEL CEMENTERIO (NEIL GAIMAN)

Guiado por su instinto, un bebé escapa de la cuna en medio de la noche y logra alcanzar el cementerio más cercano a su casa. El individuo que lo persigue, cuchillo en guante, acaba de asesinar a toda su familia y está decidido a terminar con él. Pero los espectros del camposanto protegen al pequeño y acaban acogiéndolo en sus tierras. Aunque esta vez se le ha escapado, el siniestro hombre Jack no descansará hasta cumplir su misión… En su nuevo hogar, con sus nuevos fantasmales padres, el bebé será rebautizado con el apelativo odiseico de Nadie Owens.

Escrito por el también británico Neil Gaiman, presenta situaciones muy propias de este periodo del año, creo que al igual que el anteriormente mencionado no es un libro especialmente aterrador y que se puede leer perfectamente con niños

MENCIÓN HONORÍFICA

Aquí quiero recomendar la serie gossebumps (conocida como pesadillas en España y como escalofríos en Latinoamérica) de R. L. Stine, probablemente vista con la perspectiva del tiempo, los libros no eran especialmente buenos, pero creo que para leer con niños de, más o menos, entre 9 y 13 años están bastante bien ya que suelen estar protagonizados por niños de esa franja edad aproximadamente, y en general no son tan aterradores como para provocar pesadillas o miedo; personalmente recuerdo con especial cariño un volumen titulado el fantasma sin cabeza, no es que fuera especialmente terrorífico, pero si fue el volumen que más me gustó en su momento

Espero que esto os sirva de algo y que paséis un halloween de miedo.

IRON FIST

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Gira en torno Daniel Rand, un maestro de Kung Fu con una gran fuerza, agilidad, velocidad y reflejos al límite humano. A sus 19 años consiguió derrotar al dragón Shou-Lao el Inmortal, logrando además de un arañazo de dragón en el pecho, el poder de concentrar toda su energía espiritual en el puño volviéndolo tan fuerte como el hierro. Su filosofía personal y de educación llevó a Daniel a ayudar a los débiles bajo la máscara del héroe enmascarado Puño de Hierro.

Hoy os traigo una serie en torno a los superhéroes de la editorial marvel, en la que (para variar) el protagonista deberá lidiar con un villano terriblemente malo que quiere destruir el mundo.

En general tengo que decir que la serie me ha entretenido bastante, que está bien hecha y engancha, y también que es cierto que para mí ha sido una especie de reconciliación con la rama televisiva de marvel, pero a pesar de lo todo esto, también tengo que reconocer no da para más allá de pasar un rato.

Entrando ya un poco más en detalle, me gustaría destacar las actuaciones de Finn Jones (juego de tronos) como protagonista y especialmente la de David Wenham (el señor de los anillos, 300) como villano encubierto de esta serie.

Por otra parte, repito que aunque la serie entretiene no debéis buscar mucho más ya que creo no pretenden ir más allá de eso, a pesar de lo cual, creo que por otra parte, es casi de lo mejor que he visto este año, esto partiendo de que aunque juego de tronos me gusta verla y me divierte verla, esta lleva ya tiempo siendo un poco un chiste.

A pesar de todo esto, os aconsejo, por lo menos, empezar a ver la serie, ya que pese a los puntos negativos que pueda tener iron fist, os va a entretener.

ORYX Y CRAKE (MARGARET ATWOOD)

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Aún no ha amanecido cuando Hombre de las Nieves, el narrador, despierta para lamentar no seguir durmiendo. Todo es desolador: el paisaje que lo rodea, su propio aspecto y las expectativas de que su situación mejore; así que decide ir a buscar alcohol, tabaco y otras provisiones. A lo largo de esa exploración, el lector descubre en qué mundo vive ese extraño personaje, qué peligros le acechan y cómo se han producido tales circunstancias. Qué les ocurrió a la amada Oryx y a Crake, el astuto científico empeñado en construir un mundo mejor. Quiénes son los cándidos y aburridamente perfectos crakers, que ven en Hombre de las Nieves un oráculo, la memoria de las cosas, la encarnación del conocimiento. Atwood utiliza una buena dosis de agudeza, ironía y humor negro, así como una abundante documentación, para elaborar esta ficción especulativa que se aproxima escandalosamente a nuestro presente y está habitada por unos personajes que sin duda será difícil olvidar.

LA AUTORA: MARGARET ATWOOD (OTTAWA, CANADÁ, 1939)

Príncipe de Asturias de las Letras 2008 y candidata al Premio Nobel de Literatura, se especializó en literatura inglesa en el Radcliffe College. De su padre, entomólogo, heredó el interés por el detalle y la observación científica de la realidad, características ambas de su quehacer literario. Ha residido en diversos países europeos y ha sido presidente de la Unión de Escritores de Canadá. Narradora, ensayista, poeta, conferenciante y activista cultural, ha publicado numerosos títulos. En narrativa sobresalen: El cuento de la criada, Alias Grace, La mujer comestible, Ojo de gato, La novia ladrona, El asesino ciego (Premio Broker 2000) y Oryx y Crake.

EL LIBRO

Hoy vuelvo sobre la obra de Margaret Atwood para traeros Oryx y Crake.

A diferencia de la novela el cuento de la criada se nos presenta una sociedad pos apocalíptica en la que la humanidad ha desaparecido, tras jugar a ser dios para dar lugar a una nueva sociedad adánica e inocente, desprovista de todo lo que ha llevado al hombre a la ruina y a la extinción.

Creo que en cierto modo el libro es una crítica tanto hacia los experimentos genéticos y al cruce de especies como hacia el desarrollo de medicamentos y enfermedades nuevas para sacar beneficio económico de ello; para realizar ésta crítica se nos van presentando diversas especies creadas especialmente para alimentación y trasplante de órganos y posteriormente un virus que resulta ser mortal de necesidad, a la vez que diversas organizaciones se dedican a protestar de forma más o menos violenta contra todo esto, debido no solo a los peligros que pueden entrañar esos experimentos genéticos, sino también debido a la pobreza que pueden llegar a generar a pequeños agricultores.

Amén de que denuncia ciertos temas relacionados con mujeres originarias de  países pobres y el uso que se hace de ellas a la hora de sacar rédito económico.

En general tengo que decir que el libro me ha gustado mucho, ya me gustó la forma de redactar y de contar que tiene Margaret Atwood en el antes citado cuento de la criada y en este me ha vuelto a gustar mucho en ese aspecto, en este caso como ya he dicho encontramos un libro más enfocado a alertar sobre los peligros de la experimentación genética que aunque a primera vista pueden parecer beneficiosos, si los llevan a cabo las personas equivocadas, pueden provocar problemas extremadamente graves.

Por todo esto, me gustaría recomendaros que lo leáis, ya que el libro presenta un tema muy interesante y muy actual, a lo que hay que añadir que se lee de forma fácil y rápida.

BOOKTAG DE JUEGO DE TRONOS

CASA STARK: SE ACERCA EL INVIERNO: UN LIBRO PARA CUANDO LOS TIEMPOS OSCUROS APREMIAN

Normalmente suelo acudir a Harry Potter y a orgullo y prejuicio

CASA TARGARYEN: FUEGO Y SANGRE: UN LIBRO QUE CONTENGA PASIONES SANGRIENTAS

Romeo y Julieta, creo que todos sabemos más o menos lo que cuenta el libro y como acaba

CASA BARATHEON: NUESTRA ES LA FURIA: UN LIBRO QUE TE HAYA HECHO ENFADAR

La guerra civil contada a los jóvenes de Arturo Pérez Reverte, más que nada porque el tono era un poco de que la gente joven es estúpida y hay que tratarla así

CASA ARRYN: TAN ALTO COMO EL HONOR: UN LIBRO QUE TENGA MÁS DE 300 PÁGINAS Y TENGA UN PROTAGONISTA HONORABLE

Aquí podría mencionar el ciclo el legado de Christopher Paolini cuyos libros rondan entre las 300 y 700 páginas y cuyo protagonista mantiene su palabra hasta el final

CASA TULLY: FAMILIA, DEBER, HONOR: UN PERSONAJE CUYA PRIORIDAD SEA EN LA FAMILIA

Molly Weasley de Harry Potter, hace lo que sea para proteger a su familia aunque le cueste a ella la vida

CASA LANNISTER: ¡OYE MI RUGIDO!: UN LIBRO QUE HAYA CUMPLIDO O SUPERADO TUS EXPECTATIVAS

El último ha sido el cuento de la criada de Margaret Atwood, era muy reticente a leerlo y creo que ha sido una de las mejores lecturas de 2017

CASA MORMONT: AQUÍ AGUANTAMOS: UN LIBRO QUE TE HAYA RESULTADO INSOPORTABLE Y TE HAYAS ESFORZADO EN TERMINARLO

Claramente el señor de Bembibre y porque era lectura obligatoria de lengua en el instituto

CASA TARLY: PRIMEROS EN BATALLA: UN LIBRO QUE ESPERAS PRIMERO EN LA FILA PARA COMPRAR

Los de Percy Jackson y los de Magnus Chase, ambos de Rick Riordan

CASA TYRELL: CRECER FUERTE: UN SAGA QUE SIENTES QUE HA MEJORADO CON EL TIEMPO

La de Nikky Heat, los casos son cada vez más trepidantes

CASA GREYJOY: NOSOTROS NO SEMBRAMOS: UN LIBRO CON EL QUE NO HAYAS TENIDO NADA DE ESPERANZA Y TE HAYA SORPRENDIDO

El último ha sido el cuento de la criada de Margaret Atwood, era muy reticente a leerlo y creo que ha sido una de las mejores lecturas de 2017

CASA MARTELL: NUNCA DOBLEGADO, NUNCA ROTO: UNA SAGA/LIBRO QUE TENGA UN PERSONAJE QUE SE MANTENGA FIEL A SÍ MISMO

En los propios libros de juego de tronos se pueden mencionar a dos personajes que son así: Sam Tarly, que es un ratón de biblioteca que en cierto modo acaba como acaba por ser fiel a sí mismo y Oberyn Martell, que es un caso de un hombre que ha hecho lo que le ha dado la gana sin renunciar a ser lo que es.

PEAKY BLINDERS

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Centrada en el mundo de las bandas y la mafia de Birmingham durante el periodo de entre guerras.

Hoy os traigo una de esas series raras que, como tantas otras, he descubierto por una combinación de casualidad y recomendaciones de terceros, en esta entrada, os voy a hablar de las tres primeras temporadas, para posteriormente volver a lo habitual en el blog de hacer una entrada por temporada.

Antes de empezar, me gustaría advertir, que al igual que en la entrada dedicada a la última temporada de juego de tronos podría haber algún spoiler.

Como habéis podido leer un poco más arriba, la serie que hoy os traigo gira en torno a la mafia inglesa instalada en Birmingham durante el periodo entre 1918 y 1924, la serie en si me ha parecido bastante interesante, no solo por lo que cuenta, sino también por el ambiente que se muestra; un ambiente donde la policía no lucha solo contra estos grupos mafiosos, sino también contra células comunistas y productores semilegales de alcohol.

En este orden de cosas, es interesante ver como la familia protagonista va, a lo largo de las tres temporadas de las que estamos hablando hoy, diversificando sus “negocios” desde las carreras ilegales hasta el trafico del alcohol con la América de la ley seca pasando por hacer el trabajo sucio de los poderes legales, a la vez que intentan lavar su imagen y hacer negocios honrados a la vez que luchan contra la policía y los poderes administrativos.

A la vez que todo esto ocurre vemos una evolución en todos los personajes y como unos pasan de estar descontrolados debido a traumas de la guerra mundial a ser personas más o menos respetables mientras que otros hacen el camino inverso, es decir gente que inicialmente parecía dispuesta a cambiar el mundo a mejor, termina tan corrupta o más que aquellos a los que iba a combatir, de estos, quizá el caso más evidente es el de Arthur Shelby, que al inicio de la serie estaba lleno de problemas y al que  no le salía nada bien, para a lo largo de la serie pasar por una fase de autodestrucción y descontrol bastante grave, para al final, y gracias a la influencia de su esposa volverse respetable o al menos dar una imagen de respetabilidad que no tenía al inicio. En este aspecto, el reparto es fantástico (como suele serlo en las series inglesas) de estos, personalmente destacaría a Cillian Murphy (Dunkerque), Sam Neill (los Tudor) y a Tom Hardy (Taboo, Dunkerque, Batman the dark knight rises). Es verdad que ya conocía el trabajo de estos actores de otros trabajos anteriores, pero realmente los he descubierto este año viendo la presente serie y la mencionada taboo.

En cuanto al nivel técnico la serie es fantástica, recrea perfectamente lo que debió ser el Birmingham del periodo, especialmente los barrios bajos y las casas y locales en los que se van moviendo los diferentes personajes, así como las diferencias entre las clases altas y medias y las bajas.

También me gustaría destacar los giros de guión tremendamente inesperados que ha ido dando la serie a lo largo de las temporadas, especialmente en la tercera, quizá la mejor en este aspecto de los giros de guión, no sé que tendrán pensado hacer (según rumores habría una cuarta temporada en preparación) pero seguro que será algo que sorprenda gratamente al espectador.

Personalmente, no tengo ninguna pega que hacerle a peaky blinders, y os recomiendo que la veáis, ya que como he dicho la historia engancha y a nivel técnico está realmente lograda.

TIEMPOS DIFICILES (CHARLES DICKENS)

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Entremezcla las vidas y peripecias, ilusiones y desdichas del rígido y práctico director de escuela Thomas Gradgrind y de sus hijos Tom y Louisa, y su compañera Cecí Jupe, del presuntuoso y mezquino empresario Josiah Bounderby y del obrero Stephen Blackpool, arroja una visión inolvidable de la Inglaterra victoriana sumida en la revolución industrial.

EL AUTOR: CHARLES DICKENS (1812 – 1870)

Escritor inglés, segundo de los ocho hijos de un funcionario de la Marina. A los doce años, encarcelado el padre por deudas, tuvo que ponerse a trabajar en una fábrica de betún. Su educación fue irregular: aprendió por su cuenta taquigrafía, trabajó en el bufete de un abogado y finalmente fue corresponsal parlamentario de The Morning Chronicle. Sus artículos, luego recogidos en Bosquejos de Boz (1836-1837), tuvieron un gran éxito y, con la aparición en esos mismos años de Papeles póstumos del club Pickwick, Dickens se convirtió en un auténtico fenómeno editorial. Novelas como Oliver Twist (1837), Nicholas Nickleby (1838-1839) Barnaby Rudge (1841) alcanzaron una enorme popularidad, así como algunas crónicas de viajes, como Estampas de Italia (1846). Con Dombey e hijo (1846-1848) inicia su época de madurez novelística, de la que son buenos ejemplos David Copperfield (1849-1850), su primera novela en primera persona —y su favorita—, en la que elaboró algunos episodios autobiográficos, Casa desolada (1852-1853), La pequeña Dorrit (1855-1857), Historia de dos ciudades (1859) y Grandes esperanzas (1860-1861). En 1850 fundó su propia revista, All the Year Round, en la que publicó por entregas novelas suyas y de otros escritores, y la serie de La señora Lirriper (1863-1864), escrita en colaboración con otros autores, igual que Una casa en alquiler (1858). Dickens murió en Londres en 1870.

EL LIBRO

Hoy, me acerco a la obra de Charles Dickens para traeros (de la mano del club Pickwick) tiempos difíciles.

Lo primero que tengo que decir antes de entrar a analizar de forma más profunda el libro, es que la novela me ha sorprendido gratamente, ya que Dickens es un autor, que aunque no niego su calidad como autor, no puedo afirmar que me guste especialmente, no sabría tampoco dar una razón objetiva de porque esto es así.

Para empezar a hablar, el libro lo que se busca mostrar es como era la vida en una ciudad en los orígenes de la revolución industrial, tanto desde el punto de vista de los trabajadores como de los empresarios, lo que la hace una obra coral, lo que hace que no sea una novela fácil de leer.

En este aspecto, vemos como el señor Bounderbery, un banquero, que según él mismo dice, se ha hecho a sí mismo de la nada, es propietario de un banco en la ciudad de Cocketown, que muestra  una insensibilidad tremenda hacia los trabajadores que buscan unas condiciones de trabajo mejores a través de la creación de uniones (una especie de sindicatos primitivos) para lograr hacer más presión, ya que según él dice, si él mismo pudo salir adelante y hacerse rico, el resto de trabajadores puede hacerlo también, en este aspecto, este personaje me ha resultado extremadamente irritante ya que creo que es poco realista tanto lo que vende de sí mismo (como queda patente en el propio libro) como la pretensión de que se puede vivir bien y prosperar cobrando un sueldo mísero.

El señor Thomas Gradgrind, un director de escuela con unas ideas educativas un tanto raras, según las cuales, la imaginación es algo perjudicial, por lo que debe ser “erradicado” de las personas desde la más tierna infancia haciéndolas de adultas unas personas más prácticas y más centradas en sus obligaciones (esto puede verse en el discurso que da en la clase sobre que en los platos de porcelana no se deben pintar pájaros porque estos no se posan en ellos, y sobre todo en como obligan a los niños a dar una definición muy técnica de lo que es un caballo), creo que debido a esto, este personaje es la excusa para hacer una crítica velada al sistema educativo de la época, en el que posiblemente (al igual que ahora) se le daba mucho peso a las ciencias exactas, como las matemáticas o la física,  frente a otro tipo de disciplinas más especulativas o artísticas, como la lengua la filosofía o la literatura, o al menos enseñándolas de una forma que quizá no sea la más adecuada para despertar el interés de los estudiantes.

También cabría hablar de Louisa y Tom Gradgrind, hijos del personaje anterior, educados según las ideas de su padre, un método que a la larga y tras compararlos con la forma de ser de Ceci Jupe, se demostrará errado, es decir, tanto a Louisa como a Tom se los educa en la razón más pura, dejando de lado la educación de la imaginación y los sentimientos, lo que en el caso de Tom derivará en una absoluta falta de empatía hacia todos los que le rodean y en hacer de Louisa una mujer totalmente desgraciada a nivel personal, mientras que en el caso de Ceci, aunque tenga una vida relativamente mala, debido a que tiene más imaginación, puede aferrarse a la esperanza y ayudar a los que están a su alrededor gracias a eso y a cierta empatía que los otros no tienen.

Por último cabría mencionar a Stephen Blackpool, un trabajador de las fábricas de Cocketown, a través del cual se nos muestran tanto la forma de vida de los obreros del periodo como los primeros pasos hacia las uniones de estos, personalmente creo que lo que este personaje pretende encarnar es como era la vida de los trabajadores y lo apaleados que estaban en ese momento para todo, amén de lo mal vistos que estaban por los patronos los trabajadores que estaban en esas uniones.

En general se nos presenta a personajes muy metidos en su clase social y en sus convicciones, de estos muchos acabarán cambiando y viendo que algunas de las creencias que han sostenido toda su vida estaban equivocadas y que han arruinado, no sólo sus propias vidas, sino también las de gente cercana a ellos.

Es verdad que siempre que he hablado (o mencionado de alguna manera) de Dickens en el blog, siempre mi queja en torno a su obra literaria ha sido la crudeza con la que trata el tema de las condiciones de vida de los trabajadores durante el periodo, mientras que otros autores, como Elisabeth Gaskell, que de alguna manera tratan este tema, lo hacen de forma más campechana o con un tono de esto es lo que hay, es decir, Dickens, presenta las cosas desde un punto de vista de una persona que conocía como era la vida de las clases bajas, frente a otros autores (como la citada Elisabteh Gaskell) que hablan de las clases más bajas, sin tener mucho conocimiento de sus condiciones de vida.

TAG 30 PREGUNTAS SOBRE CINE

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01 LA ÚLTIMA PELÍCULA QUE HAS VISTO

La última ha sido la versión que ha hecho netflix de death note, lo mejor que puedo decir es que me ha entretenido sin más

02 PELÍCULA FANTÁSTICA FAVORITA

Star wars, técnicamente es ciencia ficción, pero hasta cierto punto puede englobarse como una rama del género fantástico

03 PELÍCULA DE ACCIÓN/AVENTURA FAVORITA

Dos series: misión imposible y fast & furious

04 PELÍCULA DE TERROR/SUSPENSE FAVORITA

Pesadilla en elm street (1984) más que nada por lo ambigua que resulta en algunas partes y o difícil que resulta saber si están dormidos o no

05 DRAMA FAVORITO

No sé si se podrá catalogar exactamente como drama, pero me quedo con grand torino

06 COMEDIA FAVORITA

Hay una comedia española que se llama pagafantas que es realmente divertida

07 UNA PELÍCULA QUE TE PONGA FELIZ

Va a sonar raro, pero tengo que volver a mencionar misión imposible y fast & furious más que nada porque son exactamente el cine de acción que me gusta y me suelen hacer pasar muy buenos ratos cuando las veo

08 UNA PELÍCULA QUE TE PONGA TRISTE

La más reciente ha sido una película japonesa que se llama una pastelería de Tokio que dentro de que acaba medio bien, deja un mal cuerpo horrible

09 UNA PELÍCULA QUE TE SEPAS EL GUIÓN PRÁCTICAMENTE DE MEMORIA

Star wars

10 TU DIRECTOR FAVORITO

Dos: Clint Eastwood y Tim Burton

11 PELÍCULA DE INFANCIA FAVORITA

La bella y la bestia

12 PELÍCULA DE ANIMACIÓN FAVORITA

La bella y la bestia

13 PELÍCULA DE AMOR FAVORITA

La adaptación que hicieron en 2005 de orgullo y prejuicio de Jane Austen y la adaptación de la novela de Neil Gaiman Stardust

14 FRASE FAVORITA (DE CUALQUIER PELÍCULA)

Me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre. Prepárate a morir (la princesa prometida)

15 PEOR ADAPTACIÓN DE UN LIBRO

Las adaptaciones de crepúsculo y de Harry Potter and the half blood prince.

16 ÚLTIMA PELÍCULA QUE HAS VISTO EN EL CINE

En el momento de escribir esto la última película que he ido a ver al cine ha sido Dunkerque, la última película de Christopher Nolan, donde cuenta un hecho real ocurrido en 1940 durante la segunda guerra mundial

17 LA MEJOR PELÍCULA DEL AÑO

En el momento de escribir esto (finales de agosto de 2017), claramente la mejor película del año es la citada Dunkerque

18 PELÍCULA QUE MÁS TE HA DISGUSTADO

Guardianes de la galaxia volumen 2, aunque no puedo hablar exactamente de disgusto, tampoco puedo decir que saliera excesivamente contenta del cine el día que fui a verla

19 ACTOR FAVORITO

Como me gustan muchos actores, aquí voy a mencionar a mi último descubrimiento: Tom Hardy (taboo, batman the dark knight rises)

20 ACTRIZ FAVORITA

Emma Stone y Jessica Chastain, más que nada por lo versátiles que son

21 PELÍCULA MÁS SOBREVALORADA

Claramente deadpool

22 PELÍCULA MÁS INFRAVALORADA

La princesa prometida y Willow, son dos pequeñas películas que podríamos calificar como de culto y que por experiencias que he tenido y cosas que veo en torno a ellas son películas de nerds

23 PERSONAJE FAVORITO (DE CUALQUIER PELÍCULA)

R2D2 de Star Wars

24 VILLANO FAVORITO

Dart Vader de Star Wars

25 HÉROE FAVORITO

Luke Skywalker de Star Wars

26 PELÍCULA QUE ES UN PLACER CULPABLE

Step Up, aunque tengo que reconocer que me cuesta más reconocer otras cosas en cuestiones de gustos que el hecho de ver esta saga cinematográfica

27 PELÍCULA CLÁSICA FAVORITA

Lo que el viento se llevó, ya dije en su momento cuando hablé del libro que es una historia redonda en todos los aspectos

28 AMISTAD CINEMATOGRÁFICA FAVORITA

Ret Buttler y Melania Wilkes, de Lo que el viento se llevó  más que nada por la época en la que se ambienta y por lo raro que era en ese momento que existiera amistad entre un hombre y una mujer

29 REMAKE FAVORITO

En general he tenido muy malas experiencias con remakes, por ello creo que en general siempre mejor el producto original

30 PELÍCULA QUE MENOS ME GUSTA

Exmachina, más que nada porque es una rallada infecta que no hay por donde cogerla, amén de otros problemas que no vienen al caso.